domingo, 25 de octubre de 2015

DESDE MI TORRE: UN AUTÉNTICO COCINILLA POR FUERZA (II)



Otro día experimenté con el pollo al ajillo. Hay muchas recetas por ahí, y todas ricas. Yo lo hago a mi aire tras los consejos de algunos amigos cocinillas. Escojo los muslitos o los jamoncitos de pollo, les quito la piel pacientemente hasta dejarlos perfectamente limpios, los pongo bajo el grifo, los seco un poco en papel absorbente y los coloco sobre una bandeja. Sal y pimienta negra molida.

Mientras va salpimentándose, corto varios ajos en laminas finas, y unos tres, aproximadamente, los dejo enteros. Frío en una sartén una rebanada de pan y los aparto. En un mortero de madera machaco el pan y los ajos enteros, añadiendo una cucharadita de nuez moscada, una de finas hiervas y un poco de romero. Cuando el perol está caliente, añado un pelín de cebolla muy triturada y el ajo laminado hasta que quede dorado sin quemarse. A continuación añado los muslitos y los voy dorando lentamente, dándoles vueltas con una cuchara de palo. Seguidamente, con un punto más fuerte de calor, una copa de fino, media de brandy y un tercio de Pedro Ximénez. Cuando elimina los vapores, bajo el fuego a temperatura media y los acompaño con un vaso de caldo de pollo. Cuando notamos con el tenedor que están tiernos, sólo hay que añadirles abundante perejil fresco y dejar reposar. Una delicia.

viernes, 23 de octubre de 2015

DESDE MI TORRE: ¿HABÍA EPIDURAL EN VALME PARA NUESTRA PRESIDENTA?



Si le dicen que se tiene que quedar ingresado en cualquier hospital público de Sevilla -que será dos minutos antes de morirse porque no hay camas disponibles-, recomiéndele a sus allegados que le lleven papel higiénico, si es que no quiere limpiarse el trasero con el dedo y después lavarlo; que le lleven pijama propio, si es que no quiere dormir en slips, porque es que allí no hay; que no se olviden de las toallas, de las sábanas, de las tiritas, del Betadine, hasta de la cama plegable esa que guardan en su casa. Sea precavido, hombre, haga las maletas aunque sólo sea para dos días. El SAS -a pesar de lo que diga nuestra presidenta sacando pecho -aunque ya lo tenga de por sí-, está de capa caída, la Sanidad es un desastre y, además, usted tiene la culpa por ponerse enfermo, que es usted un inconsciente total.

No vaya a protestar ante la dirección: primero, porque no lo atenderán a tiempo, o no lo atenderán ni a destiempo; segundo, porque le dirán que usted ha sido un borrachín y un odiado fumador, no que ha trabajado durante cuarenta y tantos años con un sueldo de mierda y cotizando brutalmente; y tercero, que se vaya usted al carajo..., porque hasta las buenas formas están faltando.

Me extraña mucho que Susana Díaz haya parido en una habitación compartida con otra parturienta en el Hospital de Valme, que no tuviera sábanas, ni camisones del SAS, que alguno de sus miles de pelotilleros le haya tenido que llevar celulosa para la limpia del obligado proceso diario de hacer caca, y que ella misma se haya tenido que llevar la Epidural de la farmacia de nuestro paisano Aurelio Murillo...

Me encantaría que algunos de mis amigos del citado hospital público me contase cómo fue aquello: si cerraron una planta entera para ella; si con ella estaban todos los ginecólogos, matronas y enfermeras del hospital; si tenía más vigilancia policial que la que se presta a todos los distritos de la ciudad...

La Junta de Andalucía, desde las primeras elecciones autónomas, sólo ha vivido del cuento, de la publicidad subliminal en todos los medios para que éstos no pudieran atreverse a meterse con ellos so pena de quitarles las entradas monetarias. Voces, voces, muchas voces, alharacas de éxitos, cohetes, miles de palmas paniaguadas... Pero hágame caso, señor enfermo: ya que le queda unas horas para morirse llévese lo necesario e imprescindible de su casa, porque en los hospitales públicos de la Junta falta de todo. Y lo principal: la vergüenza. Y además, ya que su muerte es segura, hágale una peineta gloriosa a toda esta panda, ya que, una vez muerto, no podrán aplicarle la Ley Mordaza.


DESDE MI TORRE: UN AUTÉNTICO COCINILLA POR FUERZA (I)


Cuando falleció mi Lola el 30 de enero de 2012, no sólo me quedé sin ella -que fue algo terrible- sino que me tuve que tirar a la calle a comer, literalmente, porque yo no sabía ni encender la vitrocerámica. Mal comía en los bares cercanos: unas tapas y vuelta a casa. Pero siempre he sido muy terco, una de las posibles virtudes con la que Dios me dotó. Y me eché a mí mismo el pulso de tener que aprender y hacerlo bien. "San Google" me enseñó mucho. Todo está en sus páginas. Tomé los manuales de la vitro y comencé a ensayar cómo se encendía, como se apagaba, qué potencia de calor tenía cada punto, y qué sartenes, ollas y cacerolas eran las más adecuadas para hacer guisos o cualquier otro tema.

Poco a poco, fui cogiéndole el gusto a la cosa: hacer huevos duros y saber freírlos con calidad, rellenarlos, gratinarlos..., cosas sencillitas. Viendo mis primeros y humildes éxitos culinarios, me atrevía ya a ir a los mercados de la ciudad y a los supermercados de las grandes superficies para comprar productos e intentar hacer platos más elaborados. Machacando el yunque un día y otro día, casi me echo a llorar en la cena de fin de año cuando vino mi hijo Emilio y su mujer, y otra pareja compañera. Tenía miedo, pero preguntando a unos y a otros -tienen fama los hombres cordobeses de cocinar muy bien-, les cociné una merluza a la vasca de la que todavía se acuerdan. Eso me animó para soltarme, para esmerarme aunque sólo fuese para mí. Y de ahí salté a la palestra familiar para incorporar algunos de mis platos a esas comidas generales que celebramos de vez en cuando en Valencina, en casa de mi hija Myriam.

Todo puede lograrse con algo de interés. Y yo, que ya he perdido el interés por tantas cosas, me he sentido totalmente feliz convirtiéndome en un "cocinilla" a la fuerza. No soy un amante de la gastronomía y como menos que un pajarillo nuevo. Por eso me siento feliz, muy feliz, de que los que prueban mis guisos y mis especialidades -que ya las tengo-, me digan a cambio: ¡Ay, qué rico, qué maravilla...!

El plato de la ilustración es un bacalao al estilo de mi amigo-hermano Juan Peña. Un plato que se prepara en veinte minutos y al que sólo hay que echarle amor, como él dice: un sofrito bien hecho, un poco de tomate triturado sobre el sofrito, unos buenos lomos desalados el día antes y sellados por la freidora, una lata pequeña de guisantes, una buena copa de brandy -yo normalmente lo adobo con "Centenario"- y a fuego medio. Cuando aquello ya dice que está dispuesto, la guinda la pone dos o tres cucharadas de tomate frito de lata y fresco perejil bien picado. ¡Y a comer!

Hoy, después de no saber nada de nada durante tantos años, disfruto cocinando, haciendo potajes con una suculenta "pringá", lentejas, chícharos, gazpachos de diversos sabores, croquetas a mi estilo -que son una delicia-; bacalao con leche y pasas, espinacas con garbanzos al estilo trianero, espárragaos esparragaos..., todo lo que se me ponga por delante. Y si tengo dudas que me asaltan, como las que me ofrece el atún, llamadas a los amigos o recurrir a "San Google". Todo es cuestión de paciencia y amor. Y elegir, por supuesto, los mejores productos del mercado. Al final, lo barato sale caro.

jueves, 22 de octubre de 2015

POEMAS VIEJOS DE MI CAJÓN: MI JUBILACIÓN


I

Hoy Mozart se ha colado por mi oído
y oigo temblar su música en la arena;
de fondo, en mi alegría hay una pena
que no sé si es quizás por lo vivido,

porque es duda la fuerza del olvido, 
porque, aún libre, mi vida me encadena,
o, absuelto, ya no sé si hay vida plena
después de tantos golpes que he sufrido.

En mi bronce ha sonado la campana
de la torre cobalto de Santa Ana
repicando de júbilo y de gozo...,

para que yo vislumbre un nuevo día
y de nuevo me nazca la alegría
mientras arrojo mi tristeza a un pozo.

30 de junio de 2009


II


Entre la mar y entre el amor estoy
flotando entre las nubes de estos versos
que son piezas de miles de universos
por los que ya pasé y recuerdo hoy:

la nacencia, la juventud hermosa,
la madurez, distante por la ausencia,
la senectud, cuajada de experiencia.
Y las mismas espinas en la rosa.

Y aún no me creo, ¡ay, Dios!, qué gran profano,
que tú llevas mi vida de tu mano
y en ti debo dejar siempre el futuro.

Jamás me abandonaste en mi destino
y ahora, que ya es muy incierto mi camino,
me has de brindar tu luz entre lo oscuro.

Julio de 2009

miércoles, 21 de octubre de 2015

POEMAS VIEJOS DE MI CAJÓN: A MI HIJO EMILIO



                Canario de la casa, mi alegría,
               mi leve campanil de la mañana,
           suspiro que al levantarse me reclama
           a un nuevo amanecer de un nuevo día.

               Tú eres el aro blando de mi guía;
            de mi huerto, la fruta más temprana,
              la última vendimia de mi andana,
               breve sonrisa porque yo sonría.

                El penúltimo goce de mi vida
             y esa vidriada copa de la suerte
            quise izarla por ti y, en mi delirio,

           tan sólo quiero que mi sangre siga,
        aún más allá del tiempo y de la muerte,
              en ese río-amor, querido Emilio.

                  29 de diciembre de 1984 

martes, 20 de octubre de 2015

DESDE MI TORRE: ESPAÑA ESTÁ EN CARNAVAL PERPETUO


Entre las ocurrencias dialécticas de una economía que Mariano Rajoy desconoce -a pesar de sus muchos asesores-; la intriga por el Poder entre Sánchez y Susana Díaz; la casi desaparición cantada de IU; la absoluta del Partido Andalucista; el mamarracho público de los partidos independentistas; la bajada de tensión de Podemos y la subida de la de Ciudadanos; y el oficio antiguo de nadar y querer guardar la ropa de los otros adláteres de la cosa, España, nuestro país, está en un continuo Carnaval  para ver quién dice las mayores barrabasadas y en el menor espacio temporal. ¡Qué de barbaridades de un tiempo a esta parte! ¿Se nota que hay próximas elecciones?

Ahí tienen la imagen de Kichi -al que nadie conoce por José María González Santos-, exhibiendo el bastón de mando de Cádiz -la trimilenaria ciudad de occidente, reina de la Constitución de 1812, "La Pepa"- como si lo estuviese recibiendo en el proscenio del teatro Falla de su tierra de acogida en un premio de comparsas. Es patético que un licenciado en Geografía e Historia desconozca los orígenes, el saber y el bien estar de cuantos han ido conformando esta tierra andaluza a través de los siglos, acumulando una extraordinaria Cultura que ha sido faro y guía de toda la Humanidad. Pero los tiempos cambian, y ahí está Kichi contradiciendo, en sólo una fotografía, la Historia y la Geografía que lo acogió desde hace casi cuatro décadas. A él no le vale la corbata, ni el traje oscuro, ni el ceremonial, según el antiguo refrán -que goza de muchas interpretaciones-, ignorando que el hábito no hace al monje, pero sí es cierto que lo distingue.

Ha dicho muchas barbaridades desde que ascendió a la alcaldía gaditana el 13 de junio de este año, sustituyendo a Teófila Martínez, con muchos años en el cargo. ¡Cosas -y buenas- de la regeneración política y de la modernidad de las urnas! Lo que me pregunto es cómo un pueblo tan sabio como el gaditano puede elegir a este alcalde que se presentó a la municipales "Por Cádiz, Sí se Puede", una filial de Podemos, nacida de la filosofía de indignados del 15-M, que ya va a la deriva.

Bueno, a lo mejor me estoy pasando y no contemplo en esta indignación personal que la Democracia es la mejor de las dictaduras. Sólo sé -porque se ha difundido mucho en todos los medios de comunicación, tanto de izquierdas como de derechas-, que el alcalde de Cádiz, al que llaman en señal de respeto Kichi, se reía ante los insultos de un ciudadano que se cagaba en los muertos de la Guardia Civil y de la Policía en el acto en el que el sorprendente alcalde daba cuenta de sus cien días de gobierno municipal. Por cierto, 100 días de nada.

¿Qué hubiésemos sentido si alguien se caga en todos los muertos de José María González en un acto público? Yo, personalmente, lo hubiese sentido como cosa propia y lo hubiese denunciado públicamente. No me hubiese reído, ni sonreído, para nada. Y creo que él hubiese tomado las medidas pertinentes. O no. A lo peor -para toda España- es que se hubiese puesto la nariz de bufón, hubiese pasado por la sala de maquillaje, y hubiese salido al escenario de este nuestro triste país gritando en su comparsa de siempre: ¡Esto es Carnaval, esto es Carnaval, esto es Carnaval...!

Triste y perpetuo carnaval español en los que unos se ponen la careta de la desvergüenza para defender el Poder, y otros ya las llevan puesta desde nacencia, como el señor Kichi.

Carnaval. Triste Carnaval para la hambruna de España.

lunes, 19 de octubre de 2015

DESDE MI TORRE COBALTO: CUANDO EL ARTE NO VALE UN DURO O MUCHOS MILLONES


Fue hace unos días, cuando octubre iniciaba su presencia en el almanaque de otro año. En Córdoba -donde resido, mis amigos vinieron a alegrarme la vida por unas horas, y eso no tiene precio, o el precio de muchos millones que no tengo para pagar. En la taberna de mi hermano Juan, se presentaron mi compadre con su mujer, Elisa, loreña pero más trianera que el puente; Cristina Hoyos con Juan Antonio; Pepa Montes con su marido Ricardo Miño; Juan Cembrano -más rociero que el puente del Ajolí-; Ángel Vela -el nuevo Justino Matute de esta Triana universal-; Manuel Melado, el barbero, letrista, gran poeta y mejor amigo, aparte de bético, que ese sí que es un gran título nobiliario; mi vecino y gran artista Manuel Luque "Pechete"; el gran guitarrista y cruzcampero Pepe Sacristán, con su esposa Inés; y un servidor, al que, en los postres, le acompañó su compañera Elena.

Tras el suculento almuerzo que nos ofreció Juan Peña, empezó el arte, arte de verdad, del que no hay dinero para pagar. Con la guitarra que hace poco me regaló José Luis Postigo, a cambio de un amigable truque, flamenquísima según los expertos Ricardo y Pepe, con la más absoluta normalidad comenzó la fiesta, esa fiesta que no se puede meter en un libro sobre flamencología y que normalmente suele darse de muy tarde en tarde.


Un rasgueo, unas falsetas invitadoras, y "Pechete", con su enorme afición por todo lo jondo, poniéndole voz a "Fosforito", y Cristina recitando -a la par que bailaba- un hermoso poema a la memoria de Carmen Amaya, y Manuel Melado  contando sus chistes más nuevos del repertorio sevillano, recitando algunos poemas eróticos preñados de humor, y cantando sus propias letras por "sevillanas". Hasta el anfitrión -mi hermano Juan- cantó por soleá de nuestro barrio, yo recité algo que siempre me piden los que me quieren, Pepa y Cristina bailaron con el mejor arte...


Atraídos por el ambiente que había en el salón adjunto al mesón, donde celebramos el almuerzo, unos grandes amigos aparecieron tras él: el también sevillano José María Redondo -cirujano maxilofacial- y el cantaor Juan de Juanes, cuya profesión es la de imitar a Marchena, con su más alta veneración y con una voz que nos hacía sentir al "maestro" como si estuviera allí con nosotros. Como es de suponer, nos lo pasamos en grande, que es para lo que sirve esta vida tan corta y tan traicionera a veces. Ricardo y Pepe Sacristán se intercambiaban la guitarra y todo salió a pedir de boca, como cada vez que nos juntamos para pasar un rato bueno y de arte. ¿Cuánto vale una fiesta íntima como esta? No tiene precio.






domingo, 18 de octubre de 2015

DESDE MI TORRE: ALGO SE MUERE EN EL ALMA



Las llamadas de los lejanos compañeros te dan muchas alegrías, pero, algunas veces, te llenan los ojos de lágrimas que no puedes contener. Son tantos los recuerdos y las vivencias que, cuando te enteras que alguien con el que tanto has convivido durante tan larga vida laboral, fallece y lo ha llevado Dios, o quien sea, a otros cielos, se le viene a uno a la memoria la letra inolvidable de mi buen amigo Manuel Garrido, que hicieron eterna Los Amigos de Gines con la bendita música de Manuel García. 

Pues el pasado fin de semana, me llegó  una de esas noticias negras que jamás desearías recibir: el adiós, la muerte de mi querido compañero Carmelo Jiménez Herrera, gran amigo, gran profesional, cofrade de San Isidoro, y con el corazón más bético que el escudo y equipo de sus amores.

Tras la terrible noticia -aunque es normal, pero nunca nos acostumbramos a ella-, me pasó por la mente la película de los recuerdos, de esos grandes momentos vividos, de esas manzanillas sanluqueñas en la bodega Barón de la calle San Eloy, tan cercana a nuestro trabajo en la Plaza del Duque. Reviví todo cuanto nos habíamos reído por cualquier cosa; el mote que se ganó de "gafe" ganado a pulso; la cara cadavérica con la que aparecía los lunes porque a su Betis -y el mío- le habían calentado de lo lindo en el Villamarín o en campo contrario; las noches que con todo los compañeros nos íbamos de marcha por la Sevilla nocturna en un microbús escolar del padre de uno de nuestros compañeros...

El entró a trabajar en la empresa cuando yo tuve que ausentarme para la mili, en el año 1970. Desde entonces, y hasta que me destinaron a Córdoba, he convivido con él toda mi vida laboral, nuestras bodas, nuestros bautizos, nuestras alegrías y desesperanzas. Han podido más las risas que las tristezas en tantos años. Hoy lo recuerdo como era: alto, moreno, guapo, de buena patada futbolera, triste como el célebre personaje de "Don Pésimo" en algunas ocasiones, y pasado en el humor como en las viñetas tebeísticas de "Don Óptimo". Lo de "gafe" nadie se lo quitaba porque cualquier cosa, por muy leve que fuese, le pasaba a él, y fueron cientos las anécdotas entre risas que comentábamos al respecto con todos los compañeros.

Ahí lo tienen, en nuestro estudio de artística, izando la Copa del Rey -en su primera edición- que conquistó el Betis en Madrid en el Vicente Calderón frente al Bilbao el año 1977. Hoy, desgraciadamente, tan sólo nos queda su imagen alegre en el recuerdo. Fue de los compañeros que dejaron esa huella imposible de borrar de la que nos hablaba Manuel Garrido, y por eso, por su ejemplo y compañerismo, hoy se nos ha muerto algo en el alma a los que tuvimos la suerte de conocerlo. ¡Descanse en paz!





POEMAS VIEJOS DE MI CAJÓN: HOY ME ASUSTA MIRAR EL HORIZONTE




HOY ME ASUSTA MIRAR EL HORIZONTE


Quizá mis lentos ojos no verán más el  sur…

(Luis Cernuda)


Ya no huelo jazmines de los patios
de aquel corral en que murió mi infancia
entre vecinos pobres que tenían
la sonrisa en los labios como prenda valiosa.

No me ofrece la vida aquella brizna sana
de luz y de color y de calor humanos
que entraban en mi alma como entra la abeja
al corazón nutriente de las flores.

Parece que fue ayer cuando estiraba
intensamente la gota de las horas
e iba sorbiendo el jugo empalagoso
que traía un almanaque de pocas alegrías.

Ayer mismo volaba al tiempo que ellos
con los pájaros grises de mi corral vetusto
y  remontaba al cielo mi cometa de caña
mientras mis ojos verdes volaban en su seda.

Devoraba con ansia el horizonte
de mi río y mi calle de nacencia,
la acera de los juegos, mi humilde caserío,
el rostro de mi madre inmensamente bello y
hasta el casero olor del jabón de mis sábanas.

Han sido dos suspiros, cuatro días y medio,
dos golpes de reloj funambulistas,
diez lágrimas saladas resbalando y quemando,
siete muertes profundas con setenta orfandades…

Parece que fue ayer cuando en diciembre
 viajaba la esperanza a las húmedas losas de mi patio
y el olor de pestiños y alfajores
se me colaba adentro para nunca olvidarlo.

Tapaderas de ollas aboyadas
y botellas del anís La Asturiana
y chinchines cruzcampeando sones
daban agudos a los zumbidos sordos
de un cántaro alfarero herido de alpargatas.

Y mi abuelo, sobre su pierna única,
me sentaba curtiéndome la cara
de besos y caricias y ternuras
que jamás mejoraron mujeres de mi vida.

El mundo era tan chico entre mis manos
que podía abrazarlo, acariciarlo, olerlo,
sentirlo mío, porque mía era su luz,
su libertad, su sencillez, su matriarcado.

Ayer el olor del primer lápiz, de la primera goma,
la pizarra de marco barnizado,
las líneas paralelas de un cuaderno
que aún guardo con “mi mamá me ama”.

Y don  Ángel, de exquisita paciencia,
el vasco más canijo que yo he visto,
y más deteriorado y más prudente
y con más miedo, formándome despacio.

Y en la húmeda pared de mi colegio
un hombre que parecía un gigante
con bigote menudo, cara de mala leche
y medallas colgadas del bolsillo.

Y otro, con los brazos cruzados,
cinco flechas y un yugo en la pechera,
mirándome peinado con gomina
desde una juventud que le fue breve.

Y un tío muy feo con lentes muy redondas,
con un blanco bonete y una mirada fría
que se fijaba en ti por donde fueras
y se llamaba Pío, con un XII romano
que don Ángel ya me enseñó más tarde.,

Y mi padre llevándome a la sierra
para una tosferina interminable,
y el practicante cebándose en mis nalgas
infantiles, moradas de Hepal Crudo.

Me amamantaba a golpes de silencio,
voces entrecortadas, brazaletes de luto,
brazos en alto que cantaban sones
de un Cara al Sol que familiar se hizo.

Y el niño que yo era iba corriendo alegre
por las aceras y losas de los patios
y triste se ponía entre los rayos
de un camión que pintaba, en blanco y verde:
Liga Antituberculosa…

Hoy ya voy preparando entregar mi cuchara,
doblar la esquina esa que jamás nadie quiere,
dejarme, irme, alzarme por esos altos cielos
en los que habrá familias y amigos que encontrarme.


Sevilla-1972
Córdoba- 2015

sábado, 17 de octubre de 2015

POEMAS VIEJOS DE MI CAJÓN: A LA MUERTE DE LOLA




 Casi anteayer te fuiste
y me ofreciste el ancla hundida en la memoria
de la arena salada que tanto compartimos.

Me dejaste la boca marisalada en besos,
la herida  de una noche en un mar sin estrellas.

Al cielo que te fuiste jamás yo pude huirme,
muy a pesar que la soga de mis manos, tan rudas,
abrazaran las tuyas de estambres delicados.

Yo te miraba, niña, y tú no me veías,
o quizás querías verme y la muerte no quiso.

Se me escapó mi alma muy junto de la tuya,
se fugaron mis sueños por tu senda imprecisa.

Tu último latido cabalgó a mis compases…

Cuando al fin tú cerraste los ojos a la vida,
los míos expiraron, -cual Cachorro- por siempre y para siempre,
aunque Dios me mantenga, crucificado y vivo,
en esa cruz amarga que no llega a acercarnos.


30 de enero de 2012.

viernes, 16 de octubre de 2015

DESDE MI TORRE: LO SABÍA


Lo sabía, estimada juez Alaya. Sabía, desde el inicio de su esfuerzo por esclarecer la verdad sobre tanta porquería de corrupción política en Andalucía, que no llegaría usted al último peldaño de las escaleras. Estoy seguro que usted no ha subido nunca los peldaños de esta torre cobalto, pero en ella se ha escrito mucho de usted y, por supuesto, para darle la razón y animarla en su trabajo cotidiano. Usted mejor que nadie sabe de esos poderes fácticos de nuestra tierra -muy señalados en Sevilla- y del Poder desmesurado de los partidos gobernantes, aunque quieran por activa y pasiva demostrarnos que estamos en una democracia. Ellos, y lo digo con mucha tristeza, son los que la han echado de esos casos en los que se ha dejado la vida para que la Justicia resplandeciera y para que los andaluces, al menos por una vez, creyésemos en ella.


Todos los andaluces, menos los implicados, estábamos con usted. Ya era hora de que alguien se tomara el empeño de aclarar el "Caso Betis"; el gran fraude y corrupción política de los EREs, propiciado desde la propia Junta de Andalucía; el tema de Mercasevilla, anexo al mismo... Ya era hora de que alguien -en este caso una mujer tan valiente y trabajadora como usted-, nos ofreciera la esperanza de saber quiénes han dejado mermadas las ubres de esta tierra que no merece, de ningún modo, este tratamiento por estos politicastros nacidos de las urnas. Nos vamos a quedar con las ganas de qué presuntos depredadores de la hacienda pública van a sentarse en el banquillo y van a ser condenados y obligados -que es lo propio- a devolver la "pasta" que se llevaron, aun sabiendo de que Andalucía está en la cola de todas las encuestas del bienestar del país: mayor índice de desahucios, mayor cantidad de parados, mayor número de personas que están en extrema pobreza, mayor número de analfabetos...

Sabía, estimada juez Alaya, que a usted no la iban a dejar llevar al final de este ingente trabajo que se tomó con verdadero interés sin importarle horas ni fines de semanas ni días de fiesta. Este tristísimo Poder andaluz -compuesto por una gran mayoría de advenedizos a la política- no quiere perder sus privilegios, y tiene la suficiente fuerza para eliminar a un ciclón que se le ponga por delante, y usted sólo era una nube que podría ocasionar problemas.

El TSJA y el CGPJ le han ganado la partida en una tabla de ajedrez en la que participaban todos los jugadores contra usted. No se desanime, estimada Mercedes, siga en el puesto a donde la hayan relegado y continúe haciéndolo como hasta ahora. Y si algún día la llama Jordi Évole para hacerle una entrevista, no lo dude y acuda, y cuente toda la verdad, al menos para que a muchos políticos andaluces se les caiga, públicamente, la cara de vergüenza, aunque no sepan mucho de esa palabra. Y a los andaluces se nos ponga de nuevo la cara de felicidad que nos han robado nuestros representantes.


jueves, 15 de octubre de 2015

DESDE MI TORRE: LAS MANOS DE PEDRO RICARDO MIÑO




Manos sobre las octavas,
diez rayos que van creando
un mundo desde la nada.

Do, re mi, fa sol, la, sí…
génesis de un paraíso
donde soñar y vivir.

¡Alerta, mi niño, alerta,
sácale al mudo piano
un universo de fiestas!

Que tus manos resuciten
como un Dios de fantasías
sueños que no se marchiten.

Cuando me llegue ese día,
triste y fatal de la muerte,
tócame por bulerías.

Y si hay que despertar,
que me despierten tus manos
a compás, siempre a compás…

Córdoba-2014

miércoles, 14 de octubre de 2015

DESDE MI TORRE COBALTO: DOS AÑOS DE NADA


Parece una mosquita muerta a pesar de su gran estructura física, pero es más lista que el hambre: ese que está instalado en Andalucía "per sécula seculorum" y pase quien pase por aquí el fielato de la política. Dicen que no es muy hábil en profunda materia política, pero más lista que una ardilla de Cazorla y que tiene los ojos más abiertos que un zorro en las dehesas de Los Pedroches. Su éxito está en los "paliques", que domina mejor que Castelar, y en esas mentiras narradas que convierte en cuentos para un pueblo, como el andaluz, tan sufrido y a la vez tan sabio, aunque muy paniaguado a la hora de votar.

Esta paisana trianera -que durante cuatro años no hizo absolutamente nada por el arrabal de nacencia en su cargo de teniente de alcalde del Distrito, lleva ya dos años sin hacer tampoco nada desde su nombramiento -a dedo- como presidenta de la Junta de Andalucía, y mucho me temo que vaya a emular la gran gesta de su compañero Chaves y que, fielmente, retrató Francisco Rosell en su excelente libro "Treinta años de nada. Anatomía del régimen andaluz" (2008).

Una abogada -me gustaría ver las notas de su carrera-, manda sobre pensadores, científicos, literatos, filólogos, humanistas, artistas de todos los órdenes..., y, por supuesto, en la más amplia comunidad española, aunque la más desangrada y pobre por culpa de sus políticos, de la que ella, ahora, es su cabeza visible sin que el problema se solucione. Les remito a que consulten las estadísticas de Andalucía por internet.

Siempre se han dado cien días de confianza a los nuevos gestores. Nuestra presidenta -aunque yo no la haya votado-, ya ha pasado muchas hojas del almanaque, pero todas están en blanco. ¿Me puede decir alguien -aunque sea de su propio partido- qué es lo que ha hecho hasta ahora su presidenta por Andalucía? A lo más: lograr -no creo que ella haya interferido- que la juez Alaya -esa mujer con cara de virgen de barrio y manos de acero- no lleve para adelante el caso de los EREs, de los que ella, evidentemente, no sabe nada de nada, alzheimer total, aunque transitorio. Todavía no pintan bastos para ella.

Nada ha cumplido de su programa. Está separada de su partido y del presidente del mismo. Lo único que ha hecho desde septiembre de 2013 es marear la perdiz y contarnos historias: tan tristes que a los andaluces nos da vergüenza y mucha pena. 

¿No cree que entre Chaves, Griñán y ella ya son demasiados años de nada en Andalucía?

martes, 13 de octubre de 2015

DESDE MI TORRE: ¿REINA O MODELO?



He pasado mucho tiempo sin entrar en este blog diario que tanta felicidad me ha dejado durante cuatro años. Lo abandoné por una mosca cojonera que me enseñó - por medio de muchos mensajes llenos de rencor, envidias y amenazas- que posiblemente yo estaba equivocado en mis comentarios de paz, en mi historiografía de la vida, tan cuajada de humor..., y amor. Este amigo, pasado al enemigo, me debilitó en lo más íntimo: en mi buena voluntad, en mis principios de no querer hacer daño a nadie con mis sinceras opiniones, aunque muchas de ellas no puedan compartirse.

A pesar de esta mosca - espero que quitada de mi vida por el "Orión" de la dialéctica-, quiero volver a mis cielos, al campanario de mi torre de nacencia, a la vida de estas páginas en blanco que siempre he rellenado entregando mi alma, cobrando, sólo a cambio, el favor de un comentario amoroso o corrosivo.

Dicho esto -que era primordial para este nuevo inicio-, me fijo en la actualidad de cada día. Y nadie más presente en todas las revistas, llamadas del corazón, que nuestra "reina-plebeya", -como dice Peñafiel- de doña LetiZia. No sé -y espero que alguien me lo explique algún día- por qué con Z y no con la C habitual y lógica de nuestro nomenclátor santero. Evidentemente, y tal como se puede comprobar en el registro civil, yo me podría haber puesto el nombre de Emilio's, como hacen todos los peluqueros/as, y apellidarme de Jiménez y Díaz, de Tenor y García, de Urbano y Alonso y de León y Pineda. Una chorrada..., como la que Leticia hizo con esa Z anormal  cuando empezó a flirtear con nuestro nuevo rey. ¡Cosas..., pero cosas muy tontas!

Yo no soy enfáticamente monárquico, pero respeto a la monarquía porque así lo estimó el pueblo. Aunque, en verdad, respeto más a Felipe VI  -nombre que aún no me suena mucho-, que a Pablo Iglesias, que no es el antiguo ferrolano fundador del PSOE, sino un señor -se deje la coleta o no- que quiere intentar llegar al Poder para hacer lo que todos los demás: ¡forrarse!

Mientras Felipe VI -y vuelvo a repetir que no soy monárquico convencido-, me da la sensación que es buen rey y representa a la corona de España con mucha dignidad, creo que LetiZia no da la talla del reinado. Él ofrece discursos difíciles en foros más difíciles aún, se rasga la piel concursal en una Cataluña incoherente, va a los Estados Unidos, brujulea con su equipo y busca -sin los acostumbrados y grandes tintos que se tomaba su amado padre,  la paz de España, la unión entre comunidades y el bien común.

Ella, la reina consorte, a la que he seguido mucho de cerca a través de los medios de comunicación y las revistas semanales, no es reina, no hace nada para que su país mejore. LetiZia es una modelo que sale habitualmente en "El Pronto", en "Lecturas", en "Semana", en "Hola" y en todas las publicaciones llamadas del corazón, ataviada de modelos de tal y cual, con peinados de fulano y de mengano, con maquillajes de perengano... Me encantaría menos titulares de moda y más de verdadera solidaridad para el Estado al que representa. Debe mirarse un poco en el espejo de su suegra.

LetiZicia -mejor sin esa Z que quiere ser rimbombante- debe empezar a trabajar en favor de una sociedad que está pasando mucha hambre (más que en el 36), que suele zurcirse la ropa a diario y la de sus hijos (como en el 39), que está desahuciada de sus casas, que se pregunta cada día si es verdad que Dios es una realidad.

Doña LetiZcia, no reina. Es él, Felipe, el que tiene la corona -aunque a muchos no guste-. Pero da el callo, se lo trabaja, se lo curra. Ella no me gusta: distraída en el Poder y demasiado anoréxica para las pasarelas.

Mientras ella, doña LetiZia se retrata con la moda al día, muchos de sus súbditos -¿es reina?-, miles de los que la alimentan y la visten no tienen qué comer, lo pasan mal, se les quitan -roban- sus viviendas, los abandonan a su suerte, perecen, literalmente, en pleno siglo XXI, y sin decir siquiera que lo que está ocurriendo es una vergüenza. Espero que LetiZia -pido humildemente desde aquí-, se baje de las pasarelas y se meta en las calles de su país, en sus suburbios y arrabales, en sus lejíos, en sus barriadas marginales, en sus grandes problemas. Una locutora mona del telediario que, por no sabe qué destinos llega a ser reina de España, tiene que ejercer de  verdad, con tesón, preocupante y preocupada de los problemas del país, al menos para seguir el hilo de su antigua profesión.

No me valen sus modelos, sus ropajes, sus peinados y maquillajes, sus piernas delgadas vestidas con lo más último de firmas nacionales o internacionales, que es lo que aparece cada día en los medios. Quiero una reina que sepa reinar, que nos acompañe en la esperanza y la derrota, que viva y sienta con nosotros, que no sólo reine en el papel couché, en el que bien puede -"reina del pueblo"- ganarle Belén Estéban.