viernes, 23 de octubre de 2015

DESDE MI TORRE: ¿HABÍA EPIDURAL EN VALME PARA NUESTRA PRESIDENTA?



Si le dicen que se tiene que quedar ingresado en cualquier hospital público de Sevilla -que será dos minutos antes de morirse porque no hay camas disponibles-, recomiéndele a sus allegados que le lleven papel higiénico, si es que no quiere limpiarse el trasero con el dedo y después lavarlo; que le lleven pijama propio, si es que no quiere dormir en slips, porque es que allí no hay; que no se olviden de las toallas, de las sábanas, de las tiritas, del Betadine, hasta de la cama plegable esa que guardan en su casa. Sea precavido, hombre, haga las maletas aunque sólo sea para dos días. El SAS -a pesar de lo que diga nuestra presidenta sacando pecho -aunque ya lo tenga de por sí-, está de capa caída, la Sanidad es un desastre y, además, usted tiene la culpa por ponerse enfermo, que es usted un inconsciente total.

No vaya a protestar ante la dirección: primero, porque no lo atenderán a tiempo, o no lo atenderán ni a destiempo; segundo, porque le dirán que usted ha sido un borrachín y un odiado fumador, no que ha trabajado durante cuarenta y tantos años con un sueldo de mierda y cotizando brutalmente; y tercero, que se vaya usted al carajo..., porque hasta las buenas formas están faltando.

Me extraña mucho que Susana Díaz haya parido en una habitación compartida con otra parturienta en el Hospital de Valme, que no tuviera sábanas, ni camisones del SAS, que alguno de sus miles de pelotilleros le haya tenido que llevar celulosa para la limpia del obligado proceso diario de hacer caca, y que ella misma se haya tenido que llevar la Epidural de la farmacia de nuestro paisano Aurelio Murillo...

Me encantaría que algunos de mis amigos del citado hospital público me contase cómo fue aquello: si cerraron una planta entera para ella; si con ella estaban todos los ginecólogos, matronas y enfermeras del hospital; si tenía más vigilancia policial que la que se presta a todos los distritos de la ciudad...

La Junta de Andalucía, desde las primeras elecciones autónomas, sólo ha vivido del cuento, de la publicidad subliminal en todos los medios para que éstos no pudieran atreverse a meterse con ellos so pena de quitarles las entradas monetarias. Voces, voces, muchas voces, alharacas de éxitos, cohetes, miles de palmas paniaguadas... Pero hágame caso, señor enfermo: ya que le queda unas horas para morirse llévese lo necesario e imprescindible de su casa, porque en los hospitales públicos de la Junta falta de todo. Y lo principal: la vergüenza. Y además, ya que su muerte es segura, hágale una peineta gloriosa a toda esta panda, ya que, una vez muerto, no podrán aplicarle la Ley Mordaza.


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