domingo, 29 de enero de 2012

EL SONETO NUESTRO DE CADA DÍA: MIRÉ LOS MUROS DE LA PATRIA MÍA


MIRÉ LOS MUROS DE LA PATRIA MÍA

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

    Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del yelo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.

    Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de mi anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte;

    vencida de la edad sentí mi espada.
Y no hallé cosa en qué poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.


Francisco de Quevedo

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