domingo, 30 de octubre de 2011

DESDE MI TORRE: MI VOTO PARA EL 20-N


¿No es curioso que cuando apenas si faltan veinte días para las elecciones generales el gallinero está más callado y discreto que una puta en Cuaresma? No se tiran a degüello como en otras ocasiones, no se descalifican como vecindonas airadas, parece como que nadie quiere ganar, que hay un pacto de silencio. Rajoy, que siempre ha ansiado este cargo, parece que se está encomendando a todos sus santos gallegos para no salir como ganador, porque menuda la papeleta que le queda con las arcas vacías, la intencionada crisis mundial, las cifras del paro y la desconfianza total del pueblo hacia sus políticos. Rubalcaba, al que le gusta más un puesto (del poder) que a los profesionales del mercado de La Boquería, también tiene sus tembleques, porque es hermoso y saludable gobernar en la abundancia y no en la indigencia. En las cajas del Estado no queda ni un sólo euro, y él lo sabe, y todo su equipo, porque ellos mismos las dejaron vacías. Me huele que el debate televisivo del día 7 va a ser como un partido de fútbol, tan apañado y pactado como los que se compran cuando la liga toca a su fin. Y esta liga política terminó desde que Rodríguez Zapatero rompió su ficha por España y se decidió, públicamente, a sentarse en una hamaca de su tierra leonesa para mirar desde ella a las estrellas, con Sonsoles cantándole arias por el jardín y las niñas vestidas dé góticas haciéndoles el coro.

Ya no sacan los dobermán de otras campañas,que intentaban meternos el miedo en el cuerpo, el fantasma de la Guerra Civil, las tapias de los cementerios..., los dobermán son ellos, y ya nadie les tiene miedos. Ellos si debieran tenerlo sin en verdad la justicia europea entrase de lleno sobre el tema realizando una seria y profunda auditoría, auditoría que tuviese que sentar a los protagonistas en el banquilo, El silencio, tras tres  o cuatro barrabasadas dejadas caer por el camino entre unos y otros, y poco más, son estos entrenamientos de los que ninguno de los dos combatientes saldrán noqueados, porque ya lo están.

Da la sensasión de que ni uno ni otro quiere ganar el partido, y esto lo percibe el electorado de principio a fin de la jugada. ¿Quién quiere hacerse cargo de un cadáver como el que el hay en la cuneta? Bien es verdad que todas las intenciones de votos, según las encuestas, dan al Partido Popular como ganador. ¿Pero, en verdad, quiere el Partido? Yo no me haría cargo de él hasta que se hubiesen auditado las cuentas, una por una, y tras haberlas publicado en todo el territorio nacional. Pero estos señores, con palabras geniales de coyunturas, etc. etc, se van siempre de rositas sin recibir un escarmiento ejemplar para que el pueblo sepa que algo está cambiando.

Yo sigo con mi voto en blanco en contra de estos poderes que siempre nos han engañado. Algún día no muy lejano, el voto en blanco puede ser necesario para desmantelar gran parte de le desvergüenza que sigue y sigue acantonada e instalada en nuestro país.

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