miércoles, 26 de octubre de 2011

DESDE MI TORRE: MI VOTO PARA EL 20-N


Ningún partido político me ha dicho qué programa tiene para después del 20 de noviembre, ese día fatídico y tan señalado que, parece que a posta, han elegido para celebrar las elecciones generales. Están entretenidos, en ese bipartidismo que nadie puede romper -lo cual es malo para una democracia verdadera-, en tirarse los trastos a la cabeza y en apuntarse tantos, tan ignominiosos, como el fin (?) de la banda criminal de E.T.A.

Por hacerse con el Poder, han sacado a la luz hasta a sus momias políticas: el PSOE a Felipe González, ese que dice que Rubalcaba todo lo ha hecho bien, y, por el otro lado, a Aznar, el que nos llevó sin remisión a una guerra, que no nos pertenecía, con millones de españoles en contra. Ahora piden nuestro voto y, evidentemente, a favor del partido del que forman parte y cobran cantidades sustanciosas. ¡No con mi voto!

Sigo siendo defensor del voto en blanco, siempre que este sirva para eliminar escaños en el Congreso y para cargarse  de un plumazo a un Senado obsoleto e inoperante. Si todos los españoles votásemos en blanco, meteríamos en un buen lío a los que quieren gobernarnos. ¿Que harían si el 90% de los votos fuesen como el mío? ¿Cómo podrían convencernos de sus programas? Durante cuatro años de inútil actividad, de robos y saqueos a las nóminas de los pocos trabajadores, de continuas subidas de impuestos sin por qué, de malversaciones de caudales de las arcas públicas, de nepotismo, contrataciones irregulares en favor de sus allegados..., ahora, cuando llegan las elecciones, todos tiene la varita mágica para solucionar los problemas de este país al que han dejado secas sus ubres. Si quieren votos (b), que vayan a Valverde y que hagan con ellos el camino a Santiago, el Patrón de España. Ni ese santo, tan venerado, les va a salvar del descalabro.

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