miércoles, 30 de junio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: 1940-1970 (44)


"No soy gitana, y bien que lo siento." Son las primeras palabras de la jerezana Dolores Flores Ruiz, "Lola Flores", a Tico Medina cuando escribió sus memorias en 1990. Porque Lola, la "Lola de España", como siempre ha gustado que la llamasen, era una mezcla en el alambique de la vida de furia, pasión, temperamento, genio, ojos de miradas para el escalofrío y, aunque no lo fuese, de mucha gitanería por su sangre.

Encuadrarla en el terreno de las grandes cancionistas artistas de su época y de las anteriores, sería supervalorarla. No fue nunca un genio de la canción, ni del baile, pero sí del escenario. Fue, sencillamente, en la enorme grandiosidad de su arte: Lola. Irrepetible en sus espectáculos, en sus películas, en su voz desaforada, morena, bronca y dura. No fue Pastora Imperio en el baile, ni Conchita Piquer, Juanita o Marifé en la canción, no llegó a la Gabriela Ortega recitadora..., pero llegó a todas partes acompañada de los "duendes". Era un torbellino, tal como acertadamente la retrató José María Pemán en una coplilla que siempre se ha repetido: Torbellino de colores./ No hay en el mundo una flor/ que el viento mueva mejor/ que se mueve Lola Flores. Lo dice el propio Tico Medina cuando abre el libro con una cita que toma prestada de la película "El hombre que mató a Liberty Valance": "Cuando la historia se encuentra con la leyenda, siempre, siempre, gana la leyenda."

Ocurrió con Lola Flores, la leyenda pudo más que su verdadera historia, y su vida pública, al margen de los escenarios, fue más fuerte que la artista. Esto es una breve introducción para situarla, lo nuestro son las canciones suyas que pasaron por nuestras vidas. A quien quiera saber de ella de principio a fin, le recomiendo dos libros biográficos: el titulado "Lola Flores", de Francisco Umbral, editado por Dopesa en 1971, y "Lola en carne viva" (Memorias de Lola Flores), de Tico Medina, Ediciones Temas de Hoy, 1990.

Todas las artistas tienen una canción insignia, y la de Lola Flores, con la que empezó a darse a conocer haciéndose muy popular, fue "El Lerele" (1941), con letra de Currito y música del compositor maño Genaro Monreal. Hay que decir, para no faltar a la verdad, que Lola Flores vivió de muy pocas canciones: "La Zarzamora", "Ay, pena, penita", "A tu vera", "El Lerele" y pocas más:

Vengo del templo de Salomón./ Traigo las leyes del Faraón./ Me manda Undebé/ con palabras que conservo en la memoria/ sobre la historia de la raza calé./ No me dejes gitanito canastero/ porque te quiero como yo a nadie querré.// Lo mismo que el sol,/ lo mismo que el sol,/ ay, lerele, lerele, lerele,/ ay, lerele, lerele, lerele;/ ay, lerele, lerele, lerá.// Nunca te caiga la maldición/ porque a los tuyos hagas traición/ que arriba Undebé/ esta siempre vigilando los quereles/ de tos los pobres de la raza calé./ Lo mismito que se funden los metales/ en mi sentío se ha fundío un querer.// (Refrán).

Otra de las canciones más conocidas de la artista jerezana, quizás la que más, con letra de Quintero y León y música del maestro Quiroga, fue "La Zarzamora" que incluyó en su espectáculo "Zambra" (1948), compartiendo cartel con Manolo Caracol, cuyo estreno tuvo lugar en el Teatro Madrid. También se incluyó este tema, versionado después por otras artistas, en la película del mismo nombre:

En el Café de Levante/ entre palmas y alegrías,/ cantaba la Zarzamora./ Se lo pusieron de mote/ porque dicen que tenía/ los ojos como las moras./ Le habló primero un tratante y olé,/ y luego fue de un marqués/ que la llenó de brillantes y olé/ de la cabeza a los pies./ Decía la gente que si era de hielo,/ que si de los hombres se andaba burlando,/ hasta que una noche con rabia de celos/ a la Zarzamora pillaron llorando.// Qué tiene la Zarzamora que a todas horas/ llora que llora por los rincones./ Ella que siempre reía y presumía/ de que partía los corazones./ Del querer hizo la prueba y un cariño conoció,/ que la trae y que la lleva por la calle del dolor./ Los flamencos del colmao/ la vigilan a deshora,/ porque se han empestillao/ en saber del querer desgraciao/ que embrujó a la Zarzamora.// Cuando sonaban las voces,/ una copla de agonía/ lloraba la Zarzamora./ Mas nadie daba razones/ ni el intríngulis sabía/ de aquella pena traidora./ Pero una noche al Levante y olé/ fue a buscarla una mujer,/ cuando la tuvo delante y olé/ se dijeron no sé qué./ De aquello que hablaron ninguno sabía/ mas la Zarzamora lo dijo llorando,/ en una coplilla que pronto corrió/ y que ya la gente la va publicando.// Qué tiene la Zarzamora que a todas horas/ llora que llora por los rincones./ Ella que siempre reía y presumía/ de que partía los corazones./ Lleva anillo de casado, me vinieron a decir,/ pero ya le había besado y era tarde para mí./ Que publiquen mi pecao y el pesar que me devora/ y que tos me den de lao/ al saber del querer desgraciao/ que embrujó a la Zarzamora.

Junto a "La Zarzamora" una de las coplas más recordadas de Lola Flores, escrita expresamente para Luisa Ortega, la hija de Manolo Caracol, que la cantó por primera vez en 1951, fue "¡Ay, pena, penita, pena!", que la jerezana la hace grande al grabarla el año 1952 y que incluye en la película del mismo nombre en 1953. Como todas las grandes coplas, fue muy bien versionada por artistas de la talla de Imperio de Triana, Isabel Pantoja, su propia hija Lolita, e incluso por el grupo de exquisitos boleros "Los Panchos". La letra es de Antonio Quintero y Rafael de León y la música del maestro Quiroga:

Si en el firmamento poder yo tuviera/ esta noche negra lo mismo que un pozo,/ con un cuchillito de luna lunera,/ cortara los hierros de tu calabozo./ Si yo fuera reina de la luz del día,/ del viento y del mar,/ cordeles de esclava yo me ceñiría/ por tu libertad.// ¡Ay, pena, penita, pena,/ pena de mi corazón,/ que me corre por las venas, pena,/ con la fuerza de un ciclón./ Es lo mismo que un nublado/ de tiniebla y pedernal./ Es un potro desbocao/ que no sabe adónde va./ Es un desierto de arena, pena,/ es mi gloria de un penar,/ ay, pena, ay, pena,/ ay, pena, penita, pena.// Yo no quiero flores, dinero ni palmas,/ quiero que me dejen llorar tus pesares/ y estar a tu vera, cariño del alma,/ bebiéndome el llanto de tus soleares./ Me duelen los ojos de mirar sin verte,/ reniego de mí,/ que tienen la culpa de tu mala suerte,/ mi rosa de abril.// (Refrán).

Lo mismo ocurrió con la canción de Quintero, León y Quiroga "Limosna de amores", escrita para Luisa Ortega y que estrenó en el Teatro Calderón de Madrid, en el espectáculo donde también actuaba su padre "Copla Nueva" (1951), pero el gran éxito de esta canción llegó cuando la grabó Lola Flores, incluyéndola en la película del mismo nombre en 1955. Es una de las canciones que Lola siempre ha llevado en su repertorio:

Yo debí, serrano, cortarme las venas,/ cuando ante los ayes de una copla mía/ pusiste en vilo mi carne morena/ con unas palabras que no conocía./ Sólo de pensarlo me da escalofrío./ ¡Qué ciega que fui!/ Cuando con tus ojos, mirando los míos,/ dijiste así:// Dame limosna de amores, Dolores,/ dámela por caridad,/ pon en mi cruz unas flores, Dolores,/ y Dios te lo pagará./ No me niegues mi serrana el agüita pa beber./ Ten piedad samaritana de lo amargo de mi ser./ ¿No te da pena que llore, Dolores?/ ¿No te da pena de mí?/ Dame limosna de amores,/ dámela tú mi Dolores/ porque me voy a morir.// Yo no necesito tus pobres caudales,/ ni quiero que cumplas aquel juramento;/ me basta y me sobra que llore canales/ comido de pena y remordimiento./ Pero lo que nunca jamás de la vida/ podrás tú saber/ es que hasta el momento que esté en la agonía/ te habré de querer.// (Refrán).

Cuando se habla de Lola Flores siempre nos viene a la memoria el nombre de Manuel Ortega Juárez "Manolo Caracol", con el que compartió esos excelentes espectaculos de "Zambra" y con el que vivió un romance apasionado. Pero ese tema lo dejaremos para mañana.


(En la fotografía, Lola Flores)

LIBROS CON SON FLAMENCO: ALCALÁ, COPLA Y COMPÁS


Este libro de Enrique Jesús Rodríguez Baltanás es el resultado de haber sido Primer Premio del Concurso Internacional de Letras Flamencas que cada año convoca la Asociación Andaluza Hijos de Almánchar de Barakaldo (Vizcaya).

Con un soneto prólogo del poeta coriano Daniel Pineda Novo, "Alcalá, copla y compás/ Coplas de son nazareno" es, como se apunta en el título, un libro de coplas que algún día se desprenderán del autor para hacerse patrimonio del pueblo. En su primer apartado, 200 letras nos convocan a compás de soleá y, en el segundo, 40 nos llevan a conocer la intimidad de Dos Hermanas por medio de soleares y cancioncillas. Un libro ameno, sin otras pretensiones que acercarnos un manojo de coplas de su producción que se unirán al cancionero amplio del flamenco.


Edita: Fundación Machado. Sevilla, 1992.
Páginas: 71
ISBN: 84-604-4737-5
Depósito Legal: SE-1750-1992
Adquisición: Fundación Machado. Jimios, nº 13. 41001-SEVILLA
Teléfono: 954-228798
Correo electrónico: info@fundacionmachado.org

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: NACHA

NACHA

Nacha llamó. Era una tarde clara.
Me citó en el teatro. Sobre el piano,
que tecleaba Alberto, vi su mano
tendida en amistad: Nacha Guevara

y con ella Clotilde. Ser humano
que te mira a los ojos y te ampara,
que cuando canta hiere y almibara
el corazón. Nacha mezzosoprano,

Nacha genio, persona, personaje,
ciudadana del mundo y su paisaje...
argentina con sangre de Triana.

Nacha llamó. Miraba y sonreía
y era Clotilde Acosta, que quería
cantar "El Desamor", mi sevillana.

martes, 29 de junio de 2010

DESDE MI TORRE: CUIDADO CON LAS BANDERAS


La bandera, una bandera, según las definiciones de todos los diccionarios, es un trozo de tela, normalmente rectangular, que se utiliza para identificar o representar a una persona o grupo de personas, entre otras acepciones. Por eso de la identificación y representatividad, y porque la bandera demuestra un profundo sentimiento colectivo, bien sea de un país, de una institución, equipos deportivos, facultades, etc., la bandera, una bandera, más que un trozo de tela, se constituye en la afirmación pública de la representación de un indivíduo o de una colectividad.

Quien pone una bandera andaluza en el balcón de su casa, se reafirma en que se siente orgulloso de ser andaluz. Y hay que respetarlo. Quien hace lo mismo con una bandera del Betis o del Sevilla afirma su afición, el argumento de un sentimiento. Y hay que respetarlo. Es un hecho individual en la creencia de algo que es sagrado para él.

Pero cuando a una bandera se le pierde el respeto, tal la sentada de nuestro ahora presidente Zapatero ante la de Estados Unidos, y más en un desfile militar de nuestro país, se está ofendiendo a toda una nación. Los símbolos oficiales, representados en una bandera, en un trozo de tela, pero con marcada singularidad, tienen atrás una gran historia de vidas que se perdieron dando la vida por ella, defendiendo con ella como protagonista el espacio de un territorio o la libertad, o unos sentimientos heredados, o un recuerdo profundo de algo ganado o perdido.

En el ayuntamiento de Sevilla, en cuyo balcón están las tres banderas que nos representan: España, Andalucía y la de la propia ciudad, alguien ha querido poner en su frontispicio la bandera simbólica del colectivo gay que, con todos mis respetos, representa a una mínima parte de los ciudadanos, respetables, sin duda, en su opción sexual, tan de moda en estos tiempos. Mas lo que no puede hacer el ayuntamiento que representa a todos los ciudadanos es singularizar con una bandera el interés de un colectivo minoritario, a menos que se acuerde por mayoría en un Pleno añadir a la leyenda de la ciudad de Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Invicta y Maria Ciudad de Sevilla los de Muy Homosexual y Lesbiana.

Esa bandera no representa a la gran mayoría de sevillanos y jamás se debería haber puesto. Si algunos miembros/as de la corporación edilicia tienen esta opción sexual, los respeto, faltaría más, pero dicha bandera deben ponerla en el balcón... de sus casas, no en el de la Casa de todos. Jamás debe colocarse una bandera de este tipo como símbolo de una ciudad en la que, por fortuna, aún quedamos muchos varones y hembras que nunca hemos salido de los armarios porque nunca hemos estado dentro de ellos.


(Fotografía gentileza de Elisa Santos Donaire para este blog)

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: 1940-1970 (43)


A Marifé le encantaban todos los poemas de Rafael de León que, además, eran cien por cien musicables. De ahí que ella se empeñara en grabar "Esclava de tu amor" (1971) con música del maestro Solano, un hermoso poema del que ella hizo una magistral canción. Como siempre:

A veces se me seca la saliva,/ y lloro como un niño abandonado,/ pues tengo el corazón en carne viva/ por culpa de tu amor desesperado./ Por culpa de tu amor, que es mi bandera,/ mi cielo, mi arcoiris, mi martirio,/ el mejor callejón de mi ceguera,/ y el monte de pasión de mi delirio.// A nadie, a nadie digo ser tu compañera,/ que vivo, que vivo en tu cariño prisionera./ Y esclava de este amor que me disloca,/ y esclava de este amor que me disloca,/ no dejo en mi silencio de quererte./ Mas nunca, ni a la hora de la muerte/ se escapará tu nombre de mi boca,/ se escapará tu nombre de mi boca.

Un tema como "Me embrujaste", que interpretó maravillosamente bien Conchita Piquer y que estrenó en su espectáculo "Puente de coplas" (1957), una canción hermosísima de Quintero, León y Quiroga, versionada por muchísimos artistas llegando hasta nuestros días en las voces de Carlos Cano y Martirio, no quiso dejársela pasar Marifé de Triana para demostrar el derroche equilibrado de energía que poseía, incluyéndola en un disco de 1970 dejándole su especial sello:

No sé por dónde me vino/ este querer sin sentir,/ ni sé por qué desatino/ todo cambió para mí./ ¿Por qué hasta el alma se me iluminó/ con luces de auroras al anochecer?/ ¿Por qué hasta el pulso se me desbocó/ y toda mi sangre se puso de pie?// Me miraste, me miraste,/ y toda mi noche oscura de penas/ ardió de luceros./ Me embrujaste, me embrujaste,/ y un río de coplas cantó por mis venas/ tu amor verdadero./ ¿Si estaré, mi Dios soñando/ y tendré que despertar?/ Lo que a mí me está pasando/ no es mentira ni verdad./ ¿Qué me diste? ¿Que me diste/ que así me has cambiao/ de nieve en hoguera/ de roja pasión?/ No me alejes de tu vera/ que sin ti no hay pa mí remisión./ ¿No estás viendo que al llamarte como loca/ desde el alma hasta la boca/ se me sube el corazón?// No sé si hay otra que quiera/ con la pasión que yo a ti./ Vivir de esta manera/ más que vivir es morir./ ¿Por qué despierto temblando, azogá,/ y miro a la calle desierta sin luz?/ ¿Por qué yo tengo la corazoná/ de que vas a darme sentencia de cruz?// Me miraste, me miraste,/ y al punto mis ojos de frente a los tuyos/ brillaron de celo./ Me embrujaste, me embrujaste/ e igual que de arena mis torres de orgullo/ vinieron al suelo./ Si será de brujería/ el metal de tu querer,/ que la luz de mi alegría/ la oscurece tu poder./ ¿Qué me diste? ¿Qué me diste/ que así me has cambiao/ de nieve en hoguera/ de roja pasión?/ No me alejes de tu vera,/ que sin ti no hay pa mí remisión./ ¿No estás viendo que al llamarte como loca/ desde el alma hasta la boca/ se me sube el corazón?

Una maravillosa canción por tientos que Marifé de Triana escenifica de manera prodigiosa, con el temperamento que reclaman la música y la letra. Lo mismo ocurría cada vez que interpretaba la canción "Tres puñales", letra que Rafael de León incluiría en sus "Poemas de amor y desengaño" y que más tarde musicase el maestro Solano. Marifé de Triana la grabó con la firma Columbia el año 1964. El pasado año, en su álbum "Las coplas del querer" hizo una excelente versión el cantaor Miguel Poveda. El poeta la tituló inicialmente "Baladilla de los tres puñales":

He comprado tres puñales/ para que me des la muerte...// El primero, indiferencia,/ sonrisa que va y que viene/ y que se adentra en la carne/ como una rosa de nieve./ El segundo, de traición;/ mi espalda ya lo presiente,/ dejando sin primaveras/ un árbol de venas verdes./ Y el último acero frío,/ por si valentía tienes/ y me dejas cara a cara,/ amor, de cuerpo presente.// He comprado tres puñales/ para que me des la muerte...

Otra de esas composiciones que siempre se quedaron eterna en la historia de la copla es esta zambra titulada"Tengo Miedo", de Rafael de León y el maestro Solano. Grabada en principio por Lola Flores en 1964, con ese temperamento racial que ella le daba a las canciones de su repertorio, Marifé de Triana no la lleva al microsurco, con la discográfica Columbia, hasta 1967, realizando una versión genial en la cual se apoyaría años más tarde, para hacer otra magnífica versión, la gran cantaora Rocío Jurado:

Cuando de veras se quiere/ el miedo es tu carcelero,/ y el corazón se te muere/ si no te dicen te quiero./ Y cualquier cosa te hiere/ como a mí me está pasando,/ que me despierto llorando/ con temblores de agonía,/ porque tus ojos, mi vía,/ y ese color de tu pelo/ aun dormida me dan celos,/ gitano, gitano del alma mía.// Miedo, tengo miedo,/ miedo de quererte./ Miedo, tengo miedo,/ miedo de perderte./ Sueño noche y día/ que sin ti me quedo./ Tengo, vida mía,/ miedo, mucho miedo.// Tiemblo de verme contigo/ y tiemblo si no te veo./ Este queré es un castigo,/ castigo que yo deseo./ Yo en tus palabras no creo/ ni en las mías tú tampoco./ Por tu avenate de loco/ ya me duele el pensamiento/ de este puñal que presiento/ que llenará de agonía/ tu alegría y mi alegría,/ gitano, gitano de mis tormentos.// (Refrán).

Atrás quedaron los años de la pobreza, del hambre, de las turnés con la familia "Los Astur" por las aldeas y viajando en carros, pasando el platillo para intentar que algo entrase en la boca. Atrás el Teatro Chino de Manolita Chen, el desastre del pobre espectáculo "Polizones del cante"...
Ella, con la ayuda primera del dadivoso maestro Gordillo, fue labrándose poco a poco su porvenir con aquella "Torre de Arena" que es todo un memorial de la copla. Marifé ha logrado las cotas más altas en este mundo singular del espectáculo. Fue envidiada, pero ella a nadie envidió, ya que bien sabía que donde ella llegaba con la voz era imposible que lo hiciese otra y que, aunque no era mujer de cine, ni tenía la belleza de otras cancionistas, su poder dramático de la copla no lo superaba nadie. 87 discos y 570 canciones avalan un recorrido impecable.

No le hizo falta "lazos" ni "distinciones", sólo necesitaba a su público, al que se entregaba como si cada vez fuese su última actuación en un escenario. Un homenaje en su tierra natal de Burguillos con la rotulación de una calle, y una placa en la calle Alfarería, colocada el año pasado, donde vivió su infancia trianera, han sido sus mejores premios. Tal vez los premiados hemos sido nosotros, los amantes de la copla, por haber tenido la suerte de que naciera una mujer como ella para alegrarnos muchos años de nuestra vida.


(En la fotografía, Marifé de Triana)

LIBROS CON SON FLAMENCO: AL CIELO QUE ES MI MORADA


De la pluma del gran poeta onubense y estudioso del flamenco Juan Gómez Hiraldo, y con motivo del XIII Congreso Nacional de Actividades Flamencas, celebrado en Huelva el año 1985, y editado por la Diputación Provincial, nos llegó este libro "Al cielo que es mi morada" (Una semblanza del Arte Flamenco Onubense), en el que se recoge todo el inagotable manantial de artistas del cante y de la guitarra por medio de dieciocho magistrales biografías a las que dan su gran valor el estilo sencillo de la narración.

Desde Pepe Rebollo a Juana María de Felipe Julián, el autor nos acerca de una forma singular a Manolo "El Comía", Niño León, Pérez de Guzmán, Rengel, Paco Isidro, "El Muela", "El Cañitas", Rafael Rofa, Manolo de Huelva, Paco "El Lorquino", Paco Toronjo, Marcos Jiménez, Manolillo "El Acalmao", Antonio Abad, Fernando Camisa y Juan María Blanco.

Para saber si es posible hacerse con alguno ejemplar, os dejo el contacto: Peña Flamenca de Huelva. Avda. de Andalucía, s/n. Teléfono: 959-270505.


Edita: Excma. Diputación de Huelva.
Año: 1985
Páginas: 96 (Contiene fotografías)
Depósito Legal: H-106-1985
Adquisición: Servicio de Publicaciones Diputación de Huelva
Domicilio: Avda. Martín Alonso Pinzón, 9. 21003-HUELVA
Correo electrónico: informacion@diphuelva.org

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: COLLIURE

COLLIURE

Vino a nacer Machado en esta casa-
palacio de las Dueñas de Sevilla.
Naranjo, limonero y buganvilla
le vieron al nacer. La vida pasa

desde el mañana al hoy que se adelgaza
y se hace ayer. Y él entrevé la orilla
de la muerte mientras que por Castilla
pierde su alma y el reloj se atrasa.

Allí fue olmo y ciprés el limonero
y olvidó su legado cancionero.
Su vida fue Leonor y Guiomar.

Yo fui a verlo a Colliure una mañana,
recé su verso en el Hotel Quintana
y en su severa tumba junto al mar.

lunes, 28 de junio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: 1940-1970 (42)


Sólo dos películas hizo Marifé de Triana a lo largo de su vida y de las dos se arrepintió. No era lo suyo. La primera fue la folletinesca "Un canto para ti" (1958), dirigida por Sebastián Almeida, con la compañía masculina de Alfredo Mayo, y de la que sólo llegaron a salvarse sus canciones: "La ventolera", "Locura de mi querer", "Rejón de muerte", "Señora vecina" y en "El quicio de mi puerta". Y la segunda, dirigida por Arturo Ruiz Castillo, "Bajo el cielo andaluz" (1959), todavía con peor resultado, con la inclusión de las canciones "Calandria, calandria", "La salinera", "Mario Calvario" y "Juan León", entre otras. Ni se vio apta para el cine ni cantó jamás flamenco, al que le tenía un respeto máximo cuando podía haber sido una de sus grandes representantes.

Tuvo la gran oportunidad en estos años de contínuos éxitos de pegar el salto a varios países de Estados Unidos, América Latina y de Europa, logrando un gran refrendo internacional. Y entre viajes y estreno de espectáculos, Marifé no paró de grabar, llevando al microsurco desde 1961 a 1969 un total de 46 grabaciones con 192 canciones, casi todas ellas con la firma Columbia.

Una de las canciones que grabó Marifé en aquellos años fue "La Rosa de Capuchinos" (1961), que Quintero, León y Quiroga compusieron expresamente para Conchita Piquer, pero que, muchos años después, sonaba de una manera más genial y auténtica en la voz de la trianera:

¡Qué bonita!, ni pintá por los pinceles de Murillo./ ¡Qué carita!, envidiá por el coral de los sarzillos./ La niña como un jilguero/ por calles y plazas pregonando flores./ Los hombres al retortero/ bebían sus vientos con ansias de amores./ Y una noche de la Cruz de Mayo/ entró en un corral, y en los ojos de un mozo de rumbo/ leyó este cantar:// Rosita de Capuchinos,/ vara de nardo y clavel,/ dame el ramito más fino/ del jardín de tu querer./ ¿De qué rosal has robao/ la sangre de tus mejillas/ si eres lo más delicao de los parques de Sevilla?/ Te tengo sembrás de flores/ las piedras de tu camino/ porque quiero que me adore/ la Rosa de Capuchinos.// Ni un minuto el querer de aquel mocito le ha durao/ y de luto se vistió su corazón abandonao./ Siguió su voz de jilguero/ pregonando flores por las plazoletas./ Cambió el mantón dominguero/ por uno morao como sus violetas./ Y otra noche de la Cruz de Mayo,/ llenita de azahar,/ se encontró frente a frente a unos ojos/ de un hombre cabal.// Rosita de Capuchinos,/ vara de nardo y clavel,/ ¿Quién te ha sembrao de espinas/ el rosal de tu querer?/ ¿Quién le pintó esas ojeras/ a tu carita de rosa?/ ¿Quién te mandó que sufrieras/ igual que una dolorosa?/ Rosita, vuelve a tus flores/ y olvida tu desatino,/ que yo no quiero que llore/ mi Rosa de Capuchinos.

De aquel mismo año, uno de los más fructíferos en la vida de la artista, es una de las canciones más representativas de toda la obra de Marifé. Si tomamos como buques insignias a "Torre de Arena" y "La Loba", para nada se quedan atrás las que hoy estamos recordando en este blog. Y es que cualquier copla buena que le escribiesen -y con estos poetas y compositores siempre eran geniales-, Marifé la elevaba de categoría con la voz valiente que poseía y con sus recursos de saber darle vida a la copla, tanto en el escenario como en las grabaciones, que es lo verdaderamente difícil. Una de estas coplas, de Rafael de León, Molina Moles y Quiroga, fue "La gente" (1961), con una interpretación absolutamente inimitable:

No hubo nunca una razón/ pa murmurar de María./ Vivía con ilusión/ porque un hombre la quería./ Pero la gente se la ha inventao:/ -Sale de noche, tiene otro amor./ Tanto la gente lo comentaron,/ que hasta ella misma se lo creyó.// La gente, ¿quién es la gente?,/ maldita la condición/ del que no habla frente a frente/ y murmura sin razón./ En la silla del tormento/ no hay dolor como este mío,/ pero lo que yo más siento/ es que tú te lo has creío./ Por mí ya podéis hablar,/ porque me es indiferente,/ para bien o para mal/ yo no me dejo llevar/ por lo que digan la gente.// Ya podéis hablar de mí/ porque a ningún hombre quiero./ Ahora sí podéis decir/ que me sobra el mundo entero./ Todos presumen de estar a mi lao./ -Tiene dinero, qué guapa está./ Maldita gente que lo ha notao/ y ahora me quiere resucitar.// (Refrán).

El año 1962 Marifé graba una canción de Murillo y Segovia que pronto se haría muy popular por ser una canción muy alegre, pero a la que ella le echa una casta increible en los tonos en los que la canta. Se trata de "Señora Vecina" (1962), que al año siguiente incluiría en su espectáculo "La maestra giraldilla", que estuvo un año en el Teatro Calderón y otro en La Latina, ese era el gran poder de convocatoria de la artista por aquellos años en los que no había rival que le igualase. Se la escuché varias veces en los escenarios y la verdad es que es muy difícil cantar por esos registros. Sólo ella llegaba adonde tenía que llegar modulando a la perfección:

Vecina, señora vecina/ su niño de usted me mira al pasar./ Vecina, señora vecina,/ su niño de usted me empieza a gustar./ El pelo como la tinta,/ los ojos de cordobán,/ pero dicen que es un pinta/ que sabe más que Briján./ Lo que le hace falta es una mujer/ que lave y que guise y sepa coser.// Por qué, por qué no le dice usted/ que me siga y me pretenda,/ que su niño es una prenda/ si lo saben entender./ Vecina, récele usted/ a San Antonio bendito/ a ver si hace un milagrito/ y se arranca de una vez./ Encienda una vela que la pago yo,/ señora Manuela de mi corazón.// Vecina, señora vecina,/ su niño de usted me ha querío besar./ Vecina, señora vecina,/ en el corredor, ojú, con la oscuría./ Qué niño más sinvergüenza,/ besarme a mí, qué valor,/ a lo mejor usted piensa/ que más ganas tenía yo./ Esa cabecita la debe sentá,/ que no vuelva a casa por la madrugá.// (Refrán) // Por qué, por qué...

Y en ese "por qué" último, Marifé llevaba el grito al firmamento sin miedo a quedarse en el intento. ¡Qué inmensa artista en la escena y qué sencilla en la calle! Una vez se quejaba, con razón pero sin acritud, en un programa radiofónico que casualmente estaba yo escuchando, de que casi todas las artistas de la copla, a las que ella venera, se le han otorgado el Lazo de Isabael la Católica, la medalla de esto, la medalla de lo otro... -y los ejemplos los tenemos al lado: Conchita Piquer, Juanita, Reina, Lola Flores, Rocío Jurado-, pero que de ella se habían olvidado en este aspecto, por lo que dijo textualmente, que no quiere homenajes que vengan de los órganos del gobierno, que el mejor homenaje que tenía diariamente era la rosa que cada día, sin faltar ni uno desde que se conocieron, le traía José Calvo, un recitador de su Compañía con el que inició una convivencia en 1972 y terminó casándose el 7 de octubre de 1982. La verdad es que jamás se le ha reconocido a Marifé de Triana su cantidad de años de trabajo, sus numerosos espectáculos y ser la artista que más discos ha vendido a lo largo de la historia de la copla.

Para terminar por hoy, vamos a poner la letra de otra de las mejores interpretaciones de Marifé de Triana, "Chuchillito de agonía" (1964), con letra de Ochaíta y Xandro Valerio y música del maestro Solano. Ni que decir tiene que la intensidad dramática de esta copla está hecha a su imagen y semejanza. Una maravilla de canción y una ejecución de Marifé totalmente escalofriante:

Te dí me rosa primera,/ y tú, qué me diste a mí,/ la flor que está en mis ojeras/ de hacerme tanto sufrir./ De mi parte los cuidaos/ de quien estaba tan ciega,/ de la tuya el vino aguao/ que le sobró a tu bodega.// Cuchillo, cuchillito de agonía./ Por Cristo, no me avasalles cuando este llanto derramo./ Acuérdate de aquel día en que te encontré en la calle/ igual que un perro sin amo./ Cómo puede ser que olvides lo que te dí a manos llenas,/ moriré si me lo pides como una rosa de pena./ Cuchillo, cuchillitos pa mi muerte,/ no pidas, cariño mío, que deje yo de quererte.// Dices a los cuatro vientos/ que a mí no me debes ná,/ las luces del firmamento/ se apagan con tu maldad./ con tu ensarta de mentiras,/ ni a dar la cara te atreves./ Si hasta el aire que respiras/ a esta mujer se lo debes.// (Refrán).

¡Qué pena que, por el diseño de este trabajo que me propuse, cientos de canciones de Marifé se queden fuera de nuestros recuerdos! Sería necesario un tomo inmenso para recopilar todo el cancionero de esta gran artista y para incluir en él todas las grabaciones que, afortunadamente, se conservan. No era nuestro propósito.


(En la fotografía, Marifé de Triana)

LIBROS CON SON FLAMENCO: AGENDA FLAMENCA


Este ensayo sobre diversos temas flamencos, aunque yo más que ensayo lo incluiría dentro de la literatura de opinión, es un trabajo del escritor, dramaturgo y poeta Félix Grande sobre sus vivencias flamencas, en el que dedica un amplio apartado al tema gitano, a su pasión por la guitarra flamenca, al enigmático mundo de la "Saeta", al acarreo y aporte de Antonio Mairena al mundo del flamenco, unas reflexiones sobre la poética y la copla en el flamenco y un sentido homenaje a Antonio Grau Rojo "El Alpargatero" y el cante de las minas.

Con los mimbres de diversas conferencias y artículos desparramados en periódicos, revistas y publicaciones, Félix Grande enjareta aquí, por vivencias y conocimientos, una breve historia con la meticulosidad y maestría, envueltas en el celofán de la poesía, a que nos tiene acostumbrados. Por eso, insisto, no lo llamaría ensayo, sino un libro ameno y a la vez muy profundo de opiniones sobre diferentes prismas relacionados con el hecho flamenco.

Hubo una primera edición, dirigida por Antonio Zoido, en el número 39 de la Biblioteca de la Cultura Andaluza, publicada por Editoriales Andaluzas Unidas, S.A., el año 1985, con 191 páginas y número de I.S.B.N.: 84-7587-070-8, que se encuentra con facilidad en las ferias dedicadas al libro antiguo y de ocasión. Su precio inicial fue de 250 pesetas. Ignoro si la editorial ya no existe, pero, de todas formas, ahí llevan la dirección: C/ Diego de Merlo, 8, bajo A y B. 41003-SEVILLA. La segunda, de 1992, algo aumentada, estuvo a cargo de la editorial Mondadori, cuya portada reproducimos y de la que os facilito los datos que poseo.


Edita: Mondadori España, S.A.
Fecha: 1992
Páginas: 199. Incluye fotografías.
I.S.B.N.: 84-397-1830-6
Depósito Legal: M-8617-1992
Contacto: Avda.de Alfonso XIII, nº 50. MADRID

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: PIEDRAS DE COLOR

PIEDRAS DE COLOR

Cierta vez por capricho y aventura
buscaba de las piedras la belleza
oculta y silenciosa en su dureza
con la esperanza de encontrar ternura.

Y alteré sus relieves con pintura
y encendí de colores su corteza
y fue aflorando la delicadeza
de su alma mineral. La piedra dura

dejó de serlo un poco. Y parecía
un corazón agreste iluminado
en violeta, cobalto o bermellón.

Y como contrapunto e ironía
más de un hombre y de dos yo me he encontrado
con piedras en lugar de corazón.

domingo, 27 de junio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: 1940-1970 (41)


El año 1960 la carrera de Marifé de Triana es imparable. Graba seis discos con 24 canciones diferentes, tres en Columbia y tres con la discográfica Montilla-Zafiro, y pone en órbita varias canciones que tendría que llevar siempre en su repertorio, entre ellas "Bajo un limón limonero", el gigantesco éxito de "La Loba", "En una esquina cualquiera" y "Te he de querer mientras viva". Presenta su nuevo espectáculo en el Teatro Calderón de Madrid con el título "Carrusell de España", en el que arrasa su nueva canción de "La Loba", creación de Rafael de León -que ya va descubriendo a la artista-, Molina Moles y música del maestro Quiroga. Marifé sentía tanto esta canción cuando la interpretaba que lloraba de verdad, haciendo llorar a su vez al público. Yo tuve la suerte de escuchársela en directo en varias ocasiones, una de ellas en la Fiesta de la Vendimia de Villanueva del Ariscal -donde la contraté-, a dos metros de ella, y la verdad es que su interpretación conmovía hasta límites insospechados. No me extraña que sea una de las canciones más queridas y preferidas de la artista y de sus seguidores:

La risa en los labios, la noche en el pelo,/ soñando vestirse de blanco azahar;/ y un día sus rosas cayeron al suelo/ con cuatro palabras: "No te quiero ya"./ A nadie dijo su historia,/ y el barco de su alegría/ se hundió sin pena ni gloria/ en el mar de la bebía.// ¡La Loba! ¡Vaya una fama!/ No callarse. ¿Qué más da?/ Pero a ver quien me lo llama/ con la cara levantá.../ La Loba nunca hace alarde/ de jugar con un querer,/ y pa llamarle ¡cobarde!/ al que engaña a una mujer./ ¡Ay, paredes de mi alcoba, cárcel de condenación,/ que aunque quiero ser La Loba/ no me deja el corazón.// Su pelo es de plata y sigue bebiendo./ Un día una moza la viene a buscar,/ y ve que su hijo la aparta diciendo:/ -"Perdóname, madre, no la quiero ya"./ Palabras de negra historia,/ palabras de desengaño,/ que vuelven a su memoria/ al cabo de tantos años.// La Loba, ese es mi nombre./ No te calles, qué más da,/ pero a ver si tú eres hombre/ pa podérmelo quitar./ La Loba ahora hace alarde de jugar con un querer,/ y pa llamarte ¡cobarde! si no cumples tu deber./ Por la cruz que hay en mi alcoba, que no digan con razón/ que eres hijo de La Loba y no tienes corazón,/ y no tienes corazón.

Ya hemos dicho que otra de las grandes creaciones de Marifé en este año de 1960 fue "Bajo un limón limonero", con letra de Rafael de León, Andrés Molina Moles y el maestro Quiroga:

En el patio flamenco de La Marina,/ era reina del mundo cuando cantaba,/ por serranas, fandangos y granaínas,/ Micaela, la rosa de la alcazaba./ Pero el querer de un hombre cambió su sino,/ que de pasión ardiente la volvió loca,/ y una copla en sus venas se abrió camino,/ como potro de celos que se desboca.// En un limón, limonero,/ escrita está nuestra suerte,/ que puede ser un "te quiero"/ o bien sentencia de muerte./ Júrame por tu mare/ y pon la luna por testigo,/ que la sangre se me pare/ si no me caso contigo./ Vivo despavoría/ esperando, compañero,/ me de la muerte o la vida/ bajo un limón limonero.//En el patio flamenco de La Marina,/ ya no canta la rosa de la alcazaba,/ que en el pecho sangrando lleva una espina/ que se vuelve de noche volcán de lava./ Lo que pasó los jueces no han descubierto,/ y en El Perchel lo han dado con la novela/ el día que al galán moreno hallaron muerto/ junto al portal cerrao de Micaela.// Ay, mi limón, limonero,/ ya se cumplió nuestra suerte,/ no pudo ser un "te quiero",/ y fue sentencia de muerte./ Por tu mare lo juraste/ con la luna por testigo,/ y con sangre lo pagaste/ por no casarte conmigo./ Y vengo con veinte años/ a enterrar sin un lucero/ la cruz de mi desengaño/ bajo un limón, limonero.

"Te he de querer mientras viva", de Rafael de León y el maestro Quiroga, significó otro hito en su vida artística. Originariamente no se escribió para ella, sino para Carmen Flores, que la estrenó el año 1959. Ella era muy remisa tras su primer triunfo en cantar canciones de otras artistas, pero el director artístico de Columbia, el maestro Cisneros, le dijo que ella podía cantar lo que quisiera porque nadie diría que sus versiones se parecían a las otras, tal era la personalidad interpretativa de Marifé. Y así fue como subió a la más alta cumbre "María de la O", "Rosa de Capuchinos", "La Lirio", etc., y entre ellas esta zambra, que jamás llegó a tener tanta fuerza y pasión en las voces del resto de sus compañeras, y que ella graba en 1960:

Cuando nos vieron del brazo/ cruzar platicando la calle Real,/ entre la gente del pueblo/ fui la letanía de nunca acabar./ -Que si puede ser su padre,/ que es mucho lo que ha corrío,/ que un hombre así de sus años/ no es bueno para marío./ Fueron tantas cosas/ las que yo sentí/ que tras de las rejas/ de cara a tus ojos/ me oyeron decir.// Por mi salud yo te juro/ que eres pa mí lo primero/ y me duele hasta la sangre/ de lo mucho que te quiero./ No se me importan tus canas/ ni el decir de los demás,/ lo que me importa es que sepas/ que te quiero de verdad./ Soy de tus besos cautiva/ y así escribí en mi bandera:/ "Te he de querer mientras viva,/ compañero, mientras viva,/ y hasta después que me muera.// Tú a lo mejor te imaginas/ que yo por mis años me voy a cansar,/ y en el cariño, serrano,/ yo me considero de tu misma edad./ Y no miro a los chavales,/ contigo voy orgullosa,/ pues me llevas a tu vera/ como quien lleva a una rosa./ No le tengas miedo a mi juventud,/ que pa mi persona no existe en el mundo/ nadie más que tú.// (Refrán).

Hermosísima canción que nos habla de la diferencia de edad en los amores y, quizás, de las más interpretadas por Marifé. A pesar de su belleza, o presisamente por ello, no se iba a escapar mi paisana de la parodia cachonda de mi tocayo Emilio "El Moro":

Cuando me ven por la calle/ cogío a tu brazo y sin un real,/ toas las comadres del pueblo/ me miran con asco y empiezan a hablar:/ -Que si dale que si toma,/ que si pitos que si flautas,/ que un hombre de mi estatura/ no es bueno pa una jirafa./ No te dé a ti miedo/ que digan de mí/ que yo no te quiero/ porque eres más vieja/ que el Guadalquivir.// Por mi cuñá te lo juro,/ que eres pa mí lo tercero,/ y se me rizan las cejas/ cuando te digo: "Te quiero"./ No se me importan tus canas,/ ni tus piernas tan doblás,/ lo que quiero es que comprendas/ que puedes ser mi mamá./ Soy de tus "perras" cautivo,/ lo atestigua mi cartera,/ y he de aguantar mientras viva,/ aunque frito y más quemao/ que el palo de una churrera.// Tú a lo mejor te imaginas/ que por tu dinero te voy a aguantar./ Tu médico dijo hoy/ que tienes más vida que un orangután./ Que si crema y maquillaje,/ cuatro fajas y lo demás,/ cuando te veo levantarte/ eres una mona pelá./ No te dé a ti miedo/ que diga de ti/ que eres más pesada/ que cuarenta moscas/ pegás a la nariz.// Por mi salud te lo juro,/ que eres pa mi lo noveno,/ y se me cuaja la sangre/ cuando me dices: "Te espero"./ No se me importa que grites/ ni que cojas el avión,/ lo que quiero es que te aplaste/ muy despacio un camión./ Me voy pa siempre, Torcuata,/ te llevo en mi pitillera/ pa aborrecer el tabaco/ y olvidarme, compañera,/ que te encontré en un estanco.

Humor aparte de Emilio "El Moro", que ella llevó alguna vez en su Compañía, Marifé no cesó de crear y crear un espectáculo tras otro: "La maestra giraldilla", "Torre de coplas", "La Niña de Agualucero", "Embajadora de España", "La Cantaora", "El café del Taranto"...., así como grabaciones y más grabaciones, la mayoría con creaciones propias y, otras, revitalizando éxitos de Conchita Piquer, Juanita Reina o el propio Príncipe Gitano.
Mañana continuaremos repasando el cancionero de Marifé de Triana, esa genial cantaora que se dejaba la piel en cada una de sus interpretaciones magistrales.


(En la fotografía, Marifé de Triana)

LIBROS CON SON FLAMENCO: ACRÓSTICOS DEL ARTE FLAMENCO


El guitarrista Félix García Vizcaíno, más conocido como "Félix de Utrera", aparte de haber sido un gran guitarrista que acompañó a muchísimas figuras y que fue el guitarrista de la "Magna Antología del Cante Flamenco" de la discográfica Hispavox, era muy dado a escribir letras de fandangos, poemillas y todo lo que se le iba ocurriendo. De esa afición, nace este libro prologado por el gran estudioso José Blas Vega, gran amigo del guitarrista, que finaliza con un acróstico dedicado a Félix.

Su producción literaria de acrósticos agrupa un total de 127 poemas, dedicados a todas y cada una de las provincias andaluzas, bailaoras y bailaores, cantaores y cantaoras, guitarristas y personalidades del mundo de la copla. Pocos son los que se han quedado en el olvido en este sentido homenaje que Félix de Utrera rinde al mundo del Arte Flamenco.


Autor: Félix García Vizcaíno
Edita: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz.
Fecha: 1987
Páginas: 127
I.S.B.N.: 84-600-4799-7
Depósito Legal: CA/31/87
Adquisición: Tienda Servicio de Publicaciones. Dtor.Marañón, nº-3. 11002-CÁDIZ
Correo: publicaciones@uca.es
Teléfono: 956-015268

PREMIOS DE LA CÁTEDRA DE FLAMENCOLOGÍA


El próximo día 1, a las 9 de la noche, en la bodega "Los Apóstoles" de González Byass, se van a entregar los Premios Nacionales de la Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera. En esta 25 edición, los premiados han sido los siguientes: Premio de Honor a la Maestría a Diego Clavel; Premio al Cante a Alonso Núñez "Rancapino"; Premio al baile a Toni el Pelao y La Uchi; Premio a la guitarra a José Fermández Torres "Tomatito"; Premio a la Enseñanza a Manolo Marín; Premio de Investigación y Crítica a Manuel Bohórquez; Premio a las Artes Plásticas a Paco Sánchez; Premio Medios de Comunicación a Flamenco Radio. com; Premio al Mejor Disco a Carmen de la Jara; Premio a la Promoción al Festival Internacional del Cante de las Minas.

Los premios locales "Copa Jerez 2010" se han otorgado a Juana la del Pipa en el cante; Carmen Herrera en el baile, Pascual de Lorca en el toque, y Fernando Belmonte en la enseñanza. Tras la entrega habrá un recital de piano flamenco a cargo de Rosario Montoya "La Reina Gitana", la clásica copa de "Tío Pepe" ofrecida por González Byass y unos aperitivos ofrecidos por la Escuela Profesional de Hostelería de Jerez. Será coordinador de la gala nuestro querido amigo Pepe Marín.

Nuestras felicidades a todos los ganadores por estos premios con tanta solera que durante medio siglo entrega la Cátedra de Flamencología. Allí estaremos.

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: MALENA

MALENA

Sonetando me acuerdo de Malena,
de Magdalena Nile, la genuina,
la estrella con luz propia que ilumina
nuestro cine de siempre. Fue en "Morena

Clara" cuando la vi. Yo niño apenas
sentí su luminaria en la retina
y su nombre aprendí: Imperio Argentina
como una canción nueva. Magdalena

vino un día a mi casa y con ella
Carmen y Tosca, Trinidad y Gloria
con otros personajes de su historia.

Pero no era la diva ni la estrella,
era Malena sola. Bienvenida
a mi casa. Dios te dé larga vida.

sábado, 26 de junio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS 1940-1970 (40)


De Juanita Reina hablábamos de su majestuosidad moviéndose por el escenario, de su señorío en las poses y desplantes y de su manejo impecable de la bata de cola. Cuando hablamos de Marifé de Triana -que fue gran admiradora suya-, tenemos que referirnos a una voz inigualable, tan poderosa como bien medida, a sus enormes facultades y a su increible dramatización de cada copla que interpretaba. Su manera de decir e interpretar nadie pudo lograrla, así como su fuerza arrebatadora, que podía tenerla cantando dos horas seguidas sin resentirse un ápice. Fue, como decían de ella los críticos, la gran actriz de la canción.

Sus comienzos fueron ciertamente difíciles y tuvo que valerse por si misma para llegar a ser lo que ha sido. María Felisa Martínez López nació en la localidad de Burguillos pero pasó su infancia en Triana antes de desplazarse su familia a Madrid, donde debuta en Radio Nacional de España, de pura casualidad, gracias a una llamada del señor Lombardía a David Cubedo, quien sobre la marcha le pone el nombre artístico de "Marifé de Triana". Recorrió España pasando muchas calamidades en pequeñas compañías que recorrían pequeños pueblos y aldeas y, entre 1950 y 1952, se enroló por las ferias en el Teatro Chino de Manolita Chen. De vuelta a Madrid tuvo la suerte de que el maestro sevillano Manuel Gordillo la acogiera con cariño en su modesta academia, situada en su propia casa, y fuese formándola musicalmente. El propio Gordillo le preparó algunas canciones para un espectáculo sin pretensiones titulado "Polizones del cante", donde la acompañaban El Niño de Orihuela y Pepe Mairena. Fue un completo fracaso. Pero gracias a la mediación de Gordillo llegó a escucharla el importante empresario Juan Carcellé que, no queriéndose arriesgar, le hace un contrato de una semana en el Circo Price, e interpretó tan magistralmente bien las canciones del repertorio de Conchita Piquer y Juanita Reina y la canción de Llabrés, Sarmiento y el propio maestro Gordillo "Torre de Arena", que el contrato se prorroga hasta el mes de octubre con éxito diario.

Este título de "Torre de Arena" -que ella estrenó gracias a su padrino artístico- fue el que le abriría todas las puertas a Marifé, hasta el punto que las discográficas se disputaban el contrato, haciéndolo por fin, el año 1956, con la firma Philips, incluyendo también en el disco "Antonio Romance", "Mi novio tiene un velero" y "Frasquita Romero". Esta canción, junto a "La Loba", es el buque insignia de la artista a lo largo de su dilatada vida:

Como un lamento del alma mía,/ son mis suspiros, válgame Dios. Si eres testigo de la agonía/ que va quemando mi corazón./ No hay en la noche de mi desventura/ una estrellita que venga a alumbrar/ esta senda de eterna amargura/ que triste y oscura no sé dónde va.// Torre de arena que mi cariño supo labrar./ Torre de arena donde mi vida quise enterrar./ Noche sin luna, río sin agua, flor sin olor./ Todo es mentira, todo es quimera,/ todo es delirio de mi dolor.// Como una flor que deshoja el viento/ se va muriendo mi corazón,/ y poco a poco mi sufrimiento/ se va llevando todo mi amor. Como una fuente callada y sin vida,/ como el barquito que pierde el timón,/ como flor del rosal desprendida,/ está dolorida mi pobre ilusión.// (Refrán).

Ese mismo año ya se presenta con espectáculo propio en el Teatro Calderón de Madrid, que estuvo en los carteles un año entero. El espectáculo no se podía llamar de otra forma que "Torre de Arena", recorriendo los principales teatros de España con llenos absolutos durante dos años, y convirtiéndose la canción en la más oída de los años cincuenta. Fue un éxito tan grande que Marifé se anima y pone en marcha su segundo espectáculo en el también teatro madrileño de La Latina, donde estrena "La Emperaora" (1957), incluyendo en ella la copla que daría nombre al espectáculo, con letra de Llabrés y Molina Moles y música del maestro Gordillo. La grabaría al año siguiente en la discográfica Columbia junto a "Seguidillas de olé y ola", "Que me perdone Dios" y "Marquesita de la Estrella". La canción "La Emperaora", con un ¡ay! largo y escalofriante en el último verso del estribillo, fue una de las grandes canciones de la artista:

Por reina de los tablaos/ me llaman la emperaora,/ y corre por los colmaos/ mi fama de cantaora./ Sola contra el mundo entero/ al brillo de los dineros/ mi honra quieren comprar,/ lo que nadie logrará./ Mi nombre de boca en boca/ lo tiran sin sentimiento,/ sin ver que soy una roca/ que desafía a los vientos.// Mi sino, nadie se meta a quitarme/ las cruces de mi destino./ Mi suerte, castillo, faro y lucero/ que no le teme a la muerte./ Flamencos,/ pregonad con vuestras coplas/ lo que vale una mujer,/ que quiero ser por siempre emperaora/ que a los hombres nunca implora/ ni llora por un querer.// Se derrumbó mi lucero/ por el cariño de un hombre,/ y no me importa y lo quiero/ aunque critiquen mi nombre./ Yo no siento cobardía/ mi pena tan sólo es mía,/ que nadie atiende a razón/ cuando manda el corazón./ No importa que por las calles/ murmuren que no soy buena:/ yo no echo cuenta de nadie/ que no merece la pena.// (Refrán).

En 1958 graba con Columbia cuatro discos más, incluyendo en el último de ellos otro gran éxito recordado de Marifé "La sombra vendo", que incluye en su nuevo espectáculo del Teatro Calderón con el título de "¡Vendo la sombra!". Su voz en esta ocasión es portentosa, rematando la copla con un quejío hacia arriba que sólo podía hacer ella. Os recomiendo su escucha. También esta composición es de Llabrés, Molina Moles y Manuel Gordillo:

Llevo los abanicos de mil colores/ que en la plaza florecen con alegría,/ quitan al sol con gracia sus resplandores/ y alegran la tragedia de la corría./ Cuando la puerta de los toriles/ se rompe en quiberos de seguidilla,/ mis abanicos se venden por miles/ y le dan celos a las mantillas.// La sombra, la sombra vendo./ ¿Quién me la quiere comprar?/ De dinero yo no entiendo,/ la doy casi regalá./ La sombra, la sombra vendo/ pa competir con el sol./ Cómprela usted caballero,/ que no hay en el mundo entero/ la sombra que vendo yo.// Para vender la sombra me quedo fuera/ y adivino el paseo de las cuadrillas./ Sueño que estoy mirando desde barrera/ la suerte pinturera de banderillas./ Mis abanicos sobre el tendío,/ con su aleteo de colorines/ marcan al quite su escalofrío/ y le hacen guiños a los clarines.// (Refrán).

Llegar a los tonos que ella llegaba, sin desafinar, con la voz totalmente nítida, todavía parece imposible en las audiciones. Con razón, cuando Juan Carcellé le amplió su primer contrato y le abrió las puertas a la fama, le dijo al maestro Gordillo: Jamás nadie ha cantado como esta mujer. Ella es la renovación absoluta de la canción andaluza.


(En la fotografía, Marifé de Triana)

DESDE MI TORRE: ¡YA LE HEMOS GANADO A CHILE...!


Amigos españoles, por fin hemos ganado a Chile, el peor de nuestros grandes problemas en estos tiempos. ¡Hemos ganado, coño! ¡Hemos ganado y nos lo hemos merecido! ¿Quién decía que España estaba en horas bajas? Solamente el señor Rajoy y los suyos. Ahí, ahí nos tienen: cabeza de grupo enfrentándonos con los más gigantes de la historia: con Suiza, Honduras y Chile. ¡Toma ya!

En los bares no se cabía, y a más de una mujer, ante tal emoción de las jugadas y tantos saltos, se le veía entero el tirachinas de color ceñido en su culambrera. ¿No es hermoso? ¿No es apasionante? Podría estar en el paro, pasando hambre, ser pegada por su marido, abandonada de los servicios sociales, de la familia, malviviendo en una barriada marginal..., pero ganó España, su España, la Ezpañaaa roja de sus desheredados.

Sonaron miles de claxon por mi avenida. Se había ganado una batalla. España -es decir, medio Barcelona al que media España odia- había ganado un partido importante. Sonaron cohetes por el espacio de todas las ciudades, y más de uno, gracias a los goles de los jugadores del "Barsa", hasta harán el amor gracias a la victoria.

Se ha aumentado dos puntos el IVA, se nos ha rebajado nuestro poder adquisitivo, la mayoría de las familias no pueden irse de vacaciones, los jubilados ya no pueden pagarse ni los días septembrinos del Inserso, se aprueba la reforma laboral -la forma más sencilla de decir te echo cuando me dé la gana-, se ahoga hasta la asfixia a los autónomos, el IPC cae como el Betis y con él el PIB, el poco dinero se guarda como en los años 40 debajo de los ladrillos, y los que lo tienen abren cuentas numeradas en los bancos suizos, cada día se habilitan más comedores de caridad y duran varios años más las camisas, los lazarillos de Tormes nos rodean y no sólo por Castilla, la prostitución familiar aumenta porque hay que alimentar a la familia, la fe y la esperanza y la caridad han caido en picado... Todo ha caido, pero España sigue ahí, donde tiene que estar con estos pedazos de jugadores que no nos los merecemos.

Algún día, cuando la ilusión se rompa, cuando todo venga a su ser como la madre de los ríos en tiempos de bonanza, nos daremos cuenta que "La roja", como le han puesto, para no decir que es la selección española con medio Barcelona, ha sido un espejismo de unos días, por mucho que pueda ganar el mundial. Y tras él, ¿quién pondrá un plato sobre nuestra mesa?


(Fotografía del diario Marca)

LIBROS CON SON FLAMENCO: A MORENTE


Este libro en homenaje al cantaor granadino Enrique Morente fue editado, en 1994, por la Peña Flamenca "La Platería" de Granada, con el patrocinio de la Diputación Provincial de la ciudad. Es una publicación muy interesante para los amantes del flamenco y para los seguidores del artista porque, desde diversas versiones, se analiza completamente su vida, su obra en tablaos, festivales y grandes escenarios, y su gran e interesante producción discográfica.

En el primer apartado, "Dicen los doctores", a través de catorce artículos se va desmenuzando al hombre-artista por medio de las plumas de José Blas Vega, Manuel Bohórquez, José Luis Buendía, José Manuel Gamboa, Agustín Gómez, Miguel Ángel González, Félix Grande, Balbino Gutiérrez, Francisco Hidalgo, Emilio Jiménez Díaz, Onofre López, Tito Ortiz, Eusebio Rioja y Paco Valero Vargas. En el segundo, de la mano de Ángel Álvarez Caballero se nos ofrece un estudio sobre su discografía, y unas documentadas fichas discográficas de Miguel Espín. La tercera parte del libro, titulada "Los poetas de Granada cantan a Morente", recoge la producción poética sobre el cantaor de Álvaro Salvador, Javier Egea, Juan de Loxa, Rafael Guillén, José G. Ladrón de Guevara, José Heredia Maya, Manuel Benítez Carrasco, Luis García Montero y Ángel Luis Sabador, continuando en la cuarta con "Memoria y fantasía a Enrique Morente", de Eugenio Cobo, y un soneto de Luis Rius. La quinta, "Conversaciones con Morente", recoge una entrevista al artista de Francisco Gutiérrez Carbajo y los recuerdos de Enrique Morente anotados por César Muriel. Cierra la edición del libro un pequeño, aunque interesante, álbum fotográfico.

En el libro, muy bien cuidado en su edición, lo que no debe esperar quien lo compre son, evidentemente, artículos en contra del cantaor. Es un libro homenaje para el que José Delgado Olmo, su coordinador, eligió cuidadosamente a los colaboradores del mismo, entre los que tengo el gusto de estar porque, aparte de que me guste su cante, me considero su amigo.

Aunque es un libro editado ya hace 16 años, es probable encontrarlo en alguna librería de viejo, o bien dirigiéndose a la propia Peña "La Platería", Plaza de Toqueros, 7. 18010-GRANADA. Teléfono: 958-210650. correo@laplateria.org.es


Edita: Peña La Platería. Granada, 1994.
Páginas: 206
Depósito Legal: GR/1032-1994

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: NIÑO PERDIDO

NIÑO PERDIDO

A los pies de una torre ancha y fuerte
dejé un niño a la sombra de la vida
y a mi mala memoria se le olvida
que se quedó a capricho de su suerte.

Vengo a buscarlo a veces sin que acierte
a encontrar la pisada que en su huida
dejó su infancia que hoy envejecida
camina silenciosa hacia la muerte.

A los pies de una torre vigilante
siempre hay alguna flor que el tiempo agrisa
y en la que está el dolor junto a la risa.

Busco a un niño perdido cada instante
y en el ansia de hallarlo yo me olvido
de que yo soy aquel niño perdido.

viernes, 25 de junio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: 1936-1950 (39)


Ayer nos quedábamos en aquella canción humorística, "Soltera yo no me quedo", que Rafael de León le escribió a Juanita Reina para gritar a los cuatro vientos, solapadamente, su noviazgo con Federico Casado "Caracolillo". Pero ésta, también de Rafael con música del maestro Solano, titulada "En el último minuto" (1971), parece que es la composición seria. Es una hermosísima canción-bolero tanto en la letra como en la música, de las últimas del autor sevillano y de las últimas que estrenase Juanita. Una estupenda versión la grabó el pasado año el joven cantaor Miguel Poveda:

Yo andaba navegando por los treinta/ sin el amor que tanto deseaba,/ y entre mis labios, triste y macilenta/ una rosa sin tallo se quemaba./ Con desesperación buscaba un dueño/ y soñaba la cárcel de unos brazos,/ pero me despertaba de mi sueño/ con el alma sin voz hecha pedazos./ Y de pronto, en el último minuto,/ a punto de vestir de negro luto,/ te vi llegar, feliz, un mediodía,/ y el otoño sin rosas de mi espera/ se convirtió en florida primavera/ cuando se unió tu boca con la mía./ Y tu beso, en el último minuto,/ en rosa convirtió mi negro luto,/ y mi canción de pena en alegría./ Y por eso mil veces yo bendigo/ el día aquel que me encontré contigo/ cuando se unió tu boca con la mía,/ tu boca con la mía,/ con la mía.

De todo el inmenso repertorio de Juanita Reina, una de sus canciones preferidas, por ella y por sus admiradores, fue "Cinco Farolas" que, aunque la había grabado ya Conchita Piquer, ella la hizo suya y fue verdaderamente la que la convierte en obra maestra. En esta ocasión, la letra es de Ochaíta y Valerio y la música del maestro Solano. Como todas las coplas excelentes, fue versionada por muchas otras artistas, entre las que se encuentran Marifé, Carmen Flores, Rocío Jurado, Isabel Pantoja y Pasión Vega. El tuétano de la copla, casi como siempre, es el amor y las murmuraciones por las "lenguas de vecindonas" en unos años de una España terriblemente oscurantista. Fue siempre una de las canciones preferidas por Juanita:

Yo no escucho lo que dicen/ las lenguas de vecindonas,/ porque de sobra yo sé/ por quién está tu persona./ Cinco luceros azules/ alumbran cinco farolas/ desde su casa a mi casa,/ desde su boca a mi boca./ Cinco añitos que le quiero,/ cinco añitos que me adora,/ la mala gente qué sabe,/ qué sabe de nuestras cosas.// Si yo sé que me quiere, como le quiero,/ a qué darle tres cuartos al pregonero,/ desde su puerta misma hasta mi puerta/ la vereíta verde, no cría yerba, no cría yerba.// Yo no quiero ni saberlo,/ Vecina, cierre la boca/ y no me venga a decir/ que él va a casarse con otra./ Los cinco añitos cabales/ queriéndole hora tras hora/ son un cordel en mi cuello/ que la garganta me ahoga./ Con carbones encendidos,/ que le quemen esa boca/ al que juró tantas veces/ que estaba por mi persona.// Se apagaron las cinco, cinco farolas,/ pa que nadie me vea llorando a solas,/ ¡Ay, qué penita, madre, madre, qué pena!/ La vereíta verde, cuajá de yerba,/ cuajá de yerba.

Otra de las grandes canciones de la artista macarena, de nuevo con la autoría de Quintero, León y Quiroga, que ella interpretaba con sublime majestad, es la titulada "Dicen", que de nuevo refleja en el texto la maledicencia de la anterior, la intromisión de la gente en las vidas de los demás por medio de la murmuración:

En el mismo punto y hora/ que acabó con Pepe Mora,/ doña Aurora sobre el pelo/ no se puso ni una flor,/ y su patio de cal pura/ un convento de clausura/ y una cárcel con cerrojos/ para el luto de su amor.// Dicen, dicen que lleva un velo sobre el semblante,/ dicen, dicen que si habla sola de madrugá,/ dicen, dicen que en sus ojazos como diamantes,/ brilla una luz extraña de oscuriá./ Y Sevilla a todas horas/ canta, canta, mire usted,/ que está blanca doña Aurora lo mismito que el papel./ Dicen, dicen que llora y llora por su querer.// Se ha casao Pepe Mora,/ y al momento doña Aurora,/ sus vestíos de esponsales/ desentierra del arcón,/ y de novia y con mantilla,/ por las calles de Sevilla,/ va una pena pregonando/ que ha perdío la razón.// Dicen, dicen que eran dos ascuas sus ojos moros,/ dicen, dicen que con un aire de majestad,/ dicen, dicen que fue repartiendo monedas de oro/ de una punta a otra de la ciudad./ Y a su paso los chiquillos para burla de su amor,/ Le tiraban papelillos y a puñados el arroz./ Dicen, dicen que era una pena ver su dolor.

Y para terminar con este breve recorrido que hemos realizado sobre las mejores canciones del repertorio de la gran Juanita Reina, vamos a poner una de sus canciones más representativas y alegres: "Carmen de España", canción que daba mucho para el lucimiento de la artista con el manejo de la bata de cola. Juanita, sabiendo que el público disfrutaba con este tema, se movía de una forma genial por el escenario con su habitual señorío y empaque. Fueron también sus autores Rafael de León, Antonio Quintero y Manuel López-Quiroga:

Yo soy Carmen la de España,/ cigarrera de Sevilla,/ y a los guapos de Triana/ hago andar de coronilla./ Pero no es verdad la historia/ que de mí escribió un francés,/ al que haría en pepitoria/ si volviese aquí otra vez./ ¡Iba a servirme de camafeo/ si traspasara los Pirineos!// Carmen de España ¡manola!/ Carmen de España ¡valiente!/ Carmen con bata de cola,/ pero cristina y decente./ No sé quién fue El Escamillo/ ni tampoco don José,/ y no manejo el cuchillo/ ni a la hora de comer./ Tengo fuego en las pestañas/ cuando miro a los gachés./ ¡Yo soy la Carmen de España,/ y no la de Merimé,/ y no la de Merimé!// Me han cantado en el teatro/ lo mismo que a "La Traviata",/ mas le aviso a más de cuatro/ que voy a meter la pata,/ pues me tiene hasta los pelos/ que ande suelta por ahí/ una Carmen de camelo/ que en ná se parece a mí./ ¡De los pinreles a la peineta/ yo le zurraba la pandereta!// (Refrán).

El dia 19 de marzo de 1999, su voz se iba definitivamente. Con ella se moriría también una de las épocas más hermosas de la canción. Juanita Reina, la gran sevillana, la gran macarena, desde aquel coro de la zarzuela en el Teatro Cervantes y aquella cancioncilla de "Salomé" había triunfado por todos los escenarios del mundo y había dejado cientos de canciones como patrimonio a todos los amantes de la copla, aquellos que, aunque no hubiese llevado en sus apellidos el de Reina, siempre la hubiesen llamado, y con razón, "La Reina de la Copla."


(En la fotografía, Juanita Reina)

DESDE MI TORRE: LA CHAPUZA DEL CARRIL BICI


De nuevo, obras en el Puente de Triana. Pero no pasa nada. El señor Torrijos, nuestro salvador, lo tiene todo controlado. Jamás las prisas fueron buenas consejeras, y aquí tenemos el ejemplo. Había prisas, muchas, para hacer el carril bici que ha destrozado a media Triana y que se ha cargado un puente que es Monumento Histórico Nacional desde el 13 de abril de 1976. Todo esto sin que los responsables (?) de tal patrimonio monumental hayan abierto la boca. La boca, según estos señores que deben velar por los monumentos, sólo debe abrirse para esas "pinceladitas" roblerianas que tanto gusta a don Antonio Rodrigo Torrijos, Primer Teniente de Alcalde de nuestro ayuntamiento carnavalesco y Delegado de Infraestructuras para la Sostenibilidad. ¡Toma ya! De ATS sin ejercer nunca a jefe de ingenieros. Y es que en esta vorágine que es Sevilla, bueno, España entera, esto es lo normal: que se aprueben unas obras con un presupuesto triplicado (una para ti, dos para mí), que se hagan a prisa y corriendo para que nadie tenga tiempo de manifestarse, y que se levante a los cuatro días porque ninguno de estos responsables ha estado vigilando si los materiales eran o no de calidad. ¿Qué más da?

Cuando se tira con la pólvora ajena de los contribuyentes no pasa nada. Se destruye lo hecho y se vuelve a hacer cuantas veces sean necesarias. ¿Esto es lo sostenible? ¿Se merece Sevilla a estos representantes? Pues lo que vemos es lo que tenemos. Ah, acompañado de una muda oposición que también da vergüenza el contemplarla, siempre detrás del sillón edilicio pero sin hacer nada de nada para conseguirlo. Se les van vivas todas las oportunidades para denunciar lo que está pasando en esta ciudad que cada vez se parece menos a ella misma. ¡De pena!

Entre Monteseirín "El viajante", Torrijos "El Pincelada" y Zoido, que habla menos que "El Mudo de Santa Ana", estamos apañados. Y lo malo es que el ayuntamiento tiene menos relevo que el banquillo del Betis, que ya es decir.

LIBROS CON SON FLAMENCO: A MARIO MAYA


Este libro, homenaje a Mario Maya, se editó con motivo del XLI Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión en el año 2001. Y es, como claramente se dice, una serie de artículos de amigos y especialistas del tema sobre la vida y obra del excelente bailaor cordobés, con claros anclajes granaínos y sevillanos, tristemente desaparecido el 2008.

A través de varios breves artículos, en los que se incluye parte del Pregón del XXXV Festival que él ofreció y otro escrito suyo que titula "Temas sobre el flamenco", se nos va desgranando al artista por medio de las plumas de José Joaquín Hernández Jiménez, Agustín Gómez, Leticia García Álvarez -que le hace una entrevista-, Miguel Acal, Juan de Loxa, Juan Manuel Suárez Japón, Manuel Ríos Ruiz y Paco Sánchez, culminándose con un álbum fotográfico de recuerdos de los mejores momentos de su vida.


Edita: Excmo. Ayutamiento de La Unión (Murcia)
Páginas: 69
Depósito Legal: MU-1.634-2001
Adquisición:
festival@cantedelasminas.org

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: BEETHOVEN

BEETHOVEN

Llegó un claro de luna sobre el frío
corazón de febrero suavemente,
luz que desde el piano alzó un puente
y abrió horizontes al corazón mío.

Triunfó la primavera. Huyó el estío
y yo por un camino diferente
iba resucitando un occidente
en mi desorientado desvarío.

Beethoven frente al sol: Claro de luna
que liberó a mi esclavo y me hizo dueño
de mi ser, de mis noches y mis días.

Claro de luna de Beethoven. Una
oportuna sonata para un sueño
increíble de nueve sinfonías.

jueves, 24 de junio de 2010

LUTO FLAMENCO: HA MUERTO LUIS CABALLERO

Hace unos momentos, gracias a un correo de mi buen amigo y cantaor Marcelo Sousa, he recibido la penosa noticia, aunque esperada desde hace tiempo, de la muerte del gran estudioso, cantaor, conferenciante y escritor Luis Caballero Polo, al que tantas cosas me han unido siempre en la amistad y en idéntica afición.

Conocí a Luis a mediados de los años 70 en la célebre Tertulia Flamenca de Radio Sevilla, y desde entonces fuimos acercando nuestros encuentros. Fue habitual colaborador de nuestra revista "Sevilla Flamenca", y cuando el padre Javierre me encargó el suelto semanal "Correo Flamenco" Luis fue mi primer y más apreciado colaborador. Con una pluma brillantísima y con un conocimiento del flamenco como muy pocos a todos nos enseñaba siempre dándonos profundas lecciones vividas desde dentro. La misma experiencia gocé con él como habitual contertulio de mi programa en Radio Popular de Sevilla "Ser del Sur", en el que sabía poner siempre su palabra llena de magisterio y de valentía en no pocas ocasiones.

Gozamos mucho, vivimos mucho, mucho nos hemos divertido y mucho hemos trabajado, sobre todo él, para divulgar el flamenco por todos los rincones. Luis siempre será inolvidable para todos cuantos tuvimos la suerte de conocerlo, de escucharlo cantar, de sentir su enorme sentido del humor y beber de sus cientos de anécdotas. Él tenía la habilidad de que nadie hubiese triste a su lado.

Nos dejó su Misa Flamenca en compañía de Antonio Mairena, de Naranjito y de "El Poeta" y algunas grabaciones en las que siempre lo sentiremos vivo. Nos dejó su palabra grabada en las tertulias, pero sobre todo en la memoria y, aunque él era remiso a hacerlo, nos dejó su vida escrita en un escalofriante libro que le animé a hacer y que tuve el honor de prologar: "Luis Caballero visto por Luis Caballero (Por entre la paz, la guerra y el cante)", en el que hasta las grandes amarguras que sufrió a lo largo de su vida supo disfrazarlas con el laurel victorioso de la sonrisa.
Quien sufrió tantas calamidades en la tierra de seguro que tendrá ahora un sitio privilegiado en el paraíso de los justos. Mi pésame a su hija Eva, a su yerno, a sus nietos y demás familiares.

¡Descanse en paz el bueno de Luis, mi amigo Luis, el inolvidable Luis!


(Foto de Luis Caballero por Paco Sánchez)

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: 1936-1950 (38)


El año 1990, Juanita Reina fue la gran protagonista de la gala del XXX Festival Nacional del Cante de las Minas de La Unión, y recuerdo una maravillosa anécdota que tuve la suerte de vivir y de la que ella fue indudable protagonista. Mi querido y desaparecido amigo Asensio Sáez, una de las almas del Festival, delicado pintor y sublime escritor y poeta, sabiendo de la amistad que yo tenía con "Caracolillo" y con Juana quiso conocerla en persona, aunque era un gran admirador de ella desde toda la vida. Antes de comenzar su actuación, me dirigí con él detrás del escenario donde, para tales ocasiones, había unos cuartitos a modo de camerinos, sin puertas y sólo con unas cortinas. Su interior, totalmente blanqueado, tenía en su frontal un espejo y una pequeña mesa, y en un lateral una barra para colgar el vestuario. Llegamos allí y Federico hacía guardia ante la cortinilla para la salvaguardia de la intimidad de su mujer. Le presenté a Asensio, que estaba encantado de conocerlo, y Federico entró solo para saber qué disponibilidad tenía Juanita de atendernos. Salió rápido y con la misma rapidez nos llamó para que, en silencio, contemplásemos la escena. Descorrió un poco y suavemente la cortinilla y la imagen que encontramos fue la siguiente: en la mesa, presidida por un cuadro de la Virgen de la Macarena, muchas estampas de otras devociones sevillanas y una vela a manera de devota lamparilla. Ella, vestida ya para la gala, de espaldas a nosotros, de rodillas, apoyada en el respaldar de una silla y rezando con un rosario entre las manos. Su marido seguro que estaría acostumbrado a esa misma imagen por todos los camerinos del mundo. Nosotros, no. Asensio no paraba de decir que era una imagen surrealista, maravillosa, encantadora, única, impensable... Yo me quedé sin palabras. Una reina del escenario y con el miedo de la responsabilidad metido en el cuerpo...

Esperamos un rato hablando con Federico y, cuando salió Juanita, a mi amigo Asensio era como si se le hubiese aparecido en ese momento la propia Macarena. Me besó, le presenté a mi amigo diciéndole quién era y que gracias a él el Festival de la Unión permanecía vivo, lo besó también y, enamorada del maravilloso marco en el que iba a actuar, le dijo: -Estoy "aluciná", "aluciná" con este maravilloso local. Cuidadlo como todos los sevillanos cuidamos a la Giralda. (El antiguo mercado de La Unión (1901) es un maravilloso y amplio espacio de piedra con cúpula y estructura de hierro, al estilo modernista francés que instauró Eiffel, obra del arquitecto catalán Víctor Beltrí Roquetas, y que estuvo en activo con su función primitiva hasta 1978.)

Juanita reina estuvo aquella noche soberbia, como siempre, mejor que siempre, porque los años no pasan en balde para la voz, pero aún menos para la experiencia. Fue una noche memorable. Pero mejor que lo diga el propio Asensio Sáez en la segunda parte del libro "Crónicas del Festival Nacional del Cante de las Minas. 1961-1992.": No es para contarlo el éxito que en La Unión obtiene Juanita Reina, reina en verdad de la copla. Pero ¿qué es Juanita Reina sino el nombre que, junto al de Concha Piquer, abre y cierra la historia de la canción española? Decir Juanita Reina es decir, claro está, "Francisco Alegre". "Dolores la golondrina", "Lola la Piconera", "Candelas la de las minas", "Paca mora", "Cinco farolas", "Yo soy esa"... Quizás el éxito de la Reina radique en la entrega total a su arte. En su camerino, frente a la luna gigante que la duplica en su azogue como un óleo de Alfonso Grosso, Juanita se lo ha dicho a Antonio Arco, que, al día siguiente, le dedica toda una plana en "La verdad": -Yo procuro dejar a la gente contenta y me entrego a mi público sin reservas de ninguna clase. Casi dos horas de actuación, copla tras copla, éxito tras éxito, bajo la lluvia de los claveles y los piropos: "¡Guapa, guapa, guapa!", tres veces seguidas, como al paso de una Virgen sevillana. Al final, las flores inundan el escenario: ramos, cestas, estuches de orquídeas... Se diría que la artista inicia su mutis definitivo; sin embargo, regala una nueva canción, y otra, y otra más. Arrecian los ditirambos. Parece que se va y no se va. Por fin, Juanita Reina se despide definitivamente y se marcha a bordo de su apellido, señorona y gentil, como lo que es: una "reina" verdadera.

¡Qué gran noche pasé sentado junto a Asensio Sáez, tan enamorado como yo de la artista de mi tierra! Decía él que una de las canciones mejores de Juanita era "Dolores la golondrina", y es verdad. Aunque la estrenó un año antes Lola Flores en Méjico, Juanita fue la primera que la grabó en 1961, y todos los aficionados se la atribuyen a su repertorio porque hizo una versión hermosísima a su imagen y semejanza. Fueron los mismos: Quintero,León y Quiroga, los autores de este éxito:

Dolores la Golondrina/ lloraba por las esquinas/ en la turbia madrugá;/ por mor de los negros celos,/ sabiendo que te camelo,/ me tienes desempará./ Y quién te manda ser tan celosa,/ dice por chuflas el ruiseñor,/ con esa cara que es una rosa,/ yo no tendría ningún temor./ Bajo la luz mortecina/ que desgranaba un farol,/ cantaba la Golondrina.// De qué me vale tener los clisos,/ sentrañas mías, como luceros,/ de qué me sirven mis negros rizos/ si me maltratas como un negrero./ Martirio, rejas, cordeles,/ no tienen comparación/ con tanto como me duele/ de celos el corazón./ Veneno que tú me dieras,/ tomara de medicina/ viviendo de esta manera/ la muerte es el bien que espera./ Dolores, ay, mi Dolores,/ Dolores la Golondrina.// Dolores la Golondrina,/ se ha vuelto una rosa fina,/ orgullosa y perfumá.../ Por mor de los negros celos,/ tendió el ruiseñor el vuelo/ y verlo no quiso más./ Y en las tinieblas del aguardiente,/ igual que un loco pronto se hundió;/ noche tras noche lo ve la gente/ hablando a solas con su dolor./ Y en medio de su neblina,/ bajo la luz de un farol,/ lloraba la Golondrina.// De qué me vale quererte tanto/ si ya, serrano, no estás conmigo;/ igual me acuesto que me levanto,/ pues estos celos son mi castigo./ Martillos, clavos, puñales,/ no tienen comparación/ con esta ducas mortales/ que muerden mi corazón./ Me acosan como a la fiera/ tus clisos por las esquinas.../ Quisiera, cuando me muera,/ tenerte a mi cabecera.../ Dolores, la Golondrina.

Unos años antes, en 1957, y también de los mismos autores, es la canción "Madrina", que Juanita Reina desde entonces siempre tenía que llevar en su repertorio porque se la pedían en todas partes desde su estreno. En ella, Juanita no sólo se volcaba como cantaora sino como actriz, viviendo cada verso de la copla. El argumento: una condesa que apoya la carrera de un maletilla y se enamora de él, y cuando éste llega a torero se enamora de otra. Nada de otro mundo en el universo de las canciones, pero que cuando se une con una gran música produce el efecto deseado:

Rondabas por mi dehesa/ y un día dijiste llegando a mi altura:/ -Su buen corazón, condesa,/ hará que en el toro yo llegue a figura./ Y ordené a mis mayorales,/ conmovida por tu voz:/ -Apartarle dos erales/ que a éste lo apadrino yo./ Subiste a los carteles/ en un momento.../ los brillos de tus caireles/ son mi tormento.// Madrina,/ por fuera jardín de rosas/ por dentro zarzal de espinas./ Madrina,/ mi pena es de dolorosa/ mas nadie me la adivina./ No sabes de mi amargura, pues tu locura/ sólo es el toro/ y a solas me bebo el llanto, de tanto y tanto/ como te adoro./ Madrina.../ Madrina sin un lucero,/ Madrina sin un te quiero.../ la gente no se imagina/ que el hombre de mi corazón/ me llame sólo Madrina.// Por culpa de una sonrisa/ que echaste a unos ojos que había en barrera,/ un toro de mi divisa/ manchó de amapolas tu estampa torera./ Si se salva, Padre mío,/ en silencio seguiré;/ en tus manos lo confío/ que eres el del Gran Poder./ De nuevo por las arenas/ vistes de luces;/ y yo mi caudal de penas/ lloro entre cruces.// (Refrán).

Para cumplir un poco con mi devoción al humor, veamos la parodia que de esta canción hizo el inimitable Emilio El Moro:

Andando un día descalzo/ con cuatro tachuelas clavás en los talones,/ un toro de mi divisa/ le dio tres cornás y patás en los riñones./ Y ordené a mis mayorales/ envolverlo en algodón,/ que cuando se ponga bueno/ a éste lo apadrino yo./ Lo puse a pegar carteles y en un momento/ empapeló la fachá del ayuntamiento.// Padrino,/ por fuera cara de bueno,/ por dentro era un asesino./ Padrino,/ mi cara es un pie descalzo,/ no como más que pepinos./ No saben de mi amargura/ pues tus promesas fueron de modo/ que llevo ya veinte años/ que desde lejos no veo a los toros./ Padrino,/ padrino sin un "te quiero",/, padrino sin un puchero./ La gente no se imagina/ que el pobre de este matador/ no coma más que aspirinas.// Por culpa de las cenizas/ de un cigarro puro que había en barreras,/ el cuello de la camisa le ardió/ y el berrío se escuchó en Utrera./ Y entre el miedo que tenía/ y el doló y la quemazón,/ como una moto corría/ hasta que llegó a Gijón./ De nuevo por las arenas sin ser torero,/ y ya no viste de luces, va de bombero.// Padrino,/ sólo tengo en mi tripita/ mucha molestia y ruido./ De papas yo me comía/ una cosecha y un poco más,/ y de carne, qué alegría/ coger una vaca pá merendar./ Padrino,/ padrino sin un "te quiero",/ padrino, te metan fuego./ La gente no se imagina/ que el pobre de este matador/ hacia la muerte camina.

Corrían los años, corrían los éxitos unos tras otros, pero Juanita Reina, cercana a la linde de los 40 años, seguía siendo soltera y sin tener un amor a la vista, dando cábalas del por qué a toda la Sevilla marujona. Unos decían que la culpa la tenía el padre, don Miguel, que no la dejaba ni a sol ni a sombra y que se estaba quedando con todo el dinero, otros que ella era muy religiosa, y los más pensaban que aún no le había llegado el amor de su vida. Pero, un buen día de 1963 Juanita da la sorpresa a todos sus devotos y dice que está en relaciones con un bailaor gaditano-trianero ocho años más joven que ella, Federido Casado Algrenti "Caracolillo". En clara connivencia con Rafael de León, estrena esta copla alusiva en el Teatro San Fernando de Sevilla en 1963 dentro de su espectáculo "Señorío", que después grabó en 1965. El 15 de julio de 1964, contraen matrimonio ante la Virgen de la Macarena, oficiando la ceremonia el Cardenal-Arzobispo de Sevilla José María Bueno Monreal:

Yo me puse en relaciones/ con un mocito de Badajoz/ y tronaban los cañones/ del laberinto que se formó./ Que si el novio es un pelmazo,/ que si la niña no vale ná,/ y amasaban los guantazos/ los panaderos en Alcalá./ Y yo a lo mío,/ sin distraerme,/ que al camarón se lo lleva el río/ cuando se duerme.// Soltera yo no me quedo;/ mandarme ya los regalos;/ lo mismo da un camafeo/ que dos cucharas de palo./ Tendrían las cotorronas/ a gala, gala y satisfación/ si vieran a mi persona/ sentada, tada, en el poyetón./ Igual que Sansón acaba/ con todos los filisteos,/ por más que me pongan trabas,/ por más que me pongan trabas,/ soltera yo no me quedo.// A mi Pepe en estas luchas/ le dispararon un alcaucil/ y corgá de una garrucha/ quisieran muchas tenerme a mí./ Rodeá de bayonetas/ voy por las calles con mi José./ Y me llueven las macetas:/ "¡Pa ti la rosa!" "¡Pa ti el clavel!"./ Y yo p'adelante,/ queriendo a mi Pepe;/ que en las batallas si no hay aguante/ te dan julepe.// Soltera yo no me quedo/ y voy a gastar en membrillo/ tres mil duros amadeos/ que tengo bajo un ladrillo,/ Tendrían las cotorronas/ a gala, gala y satisfación/ si vieran a mi persona/ sentada, tada, en el poyetón./ Igual que Sansón acaba/ con todos los filisteos,/ por más que me pongan trabas,/ por más que me pongan trabas,/ soltera yo no me quedo.// Ya la cosa va de buenas,/ ya me critican hasta el ajuar./ "Moselina y bien morena/ las sabanillas y la almohá."/ "No es lo propio de una dama,/ tener foñizcos en el colchón."/ "Perindolas en la cama/ y una asalea de quita y pon."/ ¡Qué tole, tole!/ ¡Vaya un jolgorio!/ Mas yo adelante con los faroles/ de mi casorio.// Soltera yo no me quedo,/ y luego la parejita/ nos vamos a ir en trineo/ igual que los moscovitas./ Tendrían las cotorronas/ a gala, gala y satisfación/ si vieran a mi persona/ sentada, tada, en el poyetón./ Igual que Sansón acaba/ con todos los filisteos,/ por más que me pongan trabas,/ por más que me pongan trabas,/ soltera yo no me quedo.

La versión ya más en serio que le escribiese Rafael de León en 1971, la dejaremos para mañana.


(En la fotografía, composición de Juanita Reina con "Caracolillo")

LIBROS CON SON FLAMENCO: A CAMARÓN


Este libro, publicado con motivo de la VII Bienal de Arte Flamenco "Ciudad de Sevilla", es un claro homenaje a uno de los más grandes y originales cantaores de nuestro tiempo: a José Monje Cruz "Camarón de la Isla". Desgraciadamente, se hizo este libro porque el cantaor de San Fernando, que estaba programado para un magno espectáculo que se iba a celebrar en la Real Maestranza, el 16 de septiembre de 1992, murió el 2 de julio del mismo año, quedándose el maravilloso proyecto de Salvador Távora, "Ritual andaluz", en las lágrimas de cuantos lo soñaron y en las de muchísimos aficionados que no dábamos crédito a ese maravilloso sueño que nos iban a ofrecer Curro Romero, Camarón, Tomatito, la banda del Maestro Tejera, los clarines de la plaza maestrante, la Coral de Isla Cristina y las hijas de Salvador, Pilar y Concha.

No pudo ser. Pero sí, a través de esta publicación, hermosamente editada, se rindió un magnífico homenaje literario a quien hizo de lo jondo, del quiebro de la voz y del quejío más puro, su mejor tributo a la historia gitana del cante.

Dividido en 5 apartados y con 12 colaboraciones, el libro lo abre Salvador Távora explicando en qué iba a consistir esa ceremonia de la apertura de la Bienal que, con la poética con que la envuelve el dramaturgo, tendría que ser única y recordada durante muchos años. Le siguen el propio Ortiz Nuevo -director de la Bienal-, Fernando Quiñones, Manuel Urbano, Ángel Acosta, Manuel Ríos Ruiz, Francisco Gutiérrez Carbajo, Manuel Barrios, Agustín Gómez, José y Sebastián Candado, Amós Rodríguez Rey, Félix Grande y José Manuel Gamboa -con un estudio excelente sobre su obra-. El libro lleva en su final un cuidado álbum de fotos del cantaor, originales de Carlos Arbelos, Máximo Moreno, Enrique Sánchez, René Robert, Paco Sánchez, Tomoyuki Takase, Juan Carlos Cazalla, Manuel Gómez, Rafael Fernández y Sergio Lira.

Una magnífica obra para su lectura grata, conocimiento del artista, y contemplación de las más interesantes imágenes de quien devolvió la vida a los añejos aficionados y acercó el flamenco a una juventud ávida de emociones. Y Camarón de la Isla era emoción pura desde el mismo momento en que comenzaba a templarse.


Edita: Ediciones Alfar. Sevilla.
Páginas: 107
(Sin fotografias)
I.S.B.N.: 84-7898-063-6
Depósito Legal: CA-661/92

PAULINO GONZÁLEZ JIMÉNEZ: PIANOLA

PIANOLA

Evoco aquel buen son de la armonía,
ayer tan vivo y ahora tan lejano
o tan cerca, cautivo en el piano
de la sala amarilla. Más de un día

sentimos que en el aire florecía
a compás del pedal o de la mano
todo el misterio de un jardín arcano
que el anaquel en rollos escondía.

Hoy la sala estará cerrada, sola,
con mortaja de encaje la pianola,
muda hace tiempo y por el tiempo herida.

Mazurca, vals, sonata, tarantela,
tanguillo y sevillana en duermevela
se quedaron sonando por mi vida.

miércoles, 23 de junio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: 1936-1950 (37)


Ayer, con el pasodoble taurino "Francisco Alegre", cerrábamos el primer capítulo sobre la vida y obra de Juanita Reina, y decía que hoy lo abriríamos con otro tema taurino: "Capote de grana y oro", para mí una de las mejores canciones de todo el repertorio de la artista. Ya he repetido en varias ocasiones de este paseo por las canciones de nuestras vidas que mis padres me llevaban con mucha frecuencia a los espectáculos de aquella época. A Conchita Piquer solamente la vi una vez, pero, por edad, a Juanita Reina y a Marifé de Triana he podido verlas en muchas ocasiones, tanto de pequeño como de mayor, e incluso tener cierta relación de amistad con ellas. Los estrenos de estas artistas en el Teatro San Fernando de Sevilla no tenían desperdicio. Marifé tiraba más de la "piompa" de aquellos años, y recuerdo cómo, desde el gallinero o paraíso, saltaban las voces de los mariquitas de turno: "Guapa, guapa y guapa", escuchándose alguna vez desde el patio de butacas y plateas: ¡A ver si se callan esos maricones! Con lo cual ya había una guerra de improperios que sólo callaba la orquesta mientras la artista se contoneba una y otra vez, de frente y en diagonal, por todo el escenario.

Con "Capote de grana y oro", que incluyó en varios espectáculos, y que estrena el año 1951 en el titulado "La niña valiente", estrenado en el Teatro Calderón de Valladolid, Juanita Reina logra un éxito sin precedentes. Se dice que Rafael de León escribió este pasosoble tras la trágica muerte de su amigo "Manolete" en la plaza de Linares el 29 de agosto de 1947, pero que por discreción no quiso citar su nombre en la copla, aunque todos los elementos de la misma apuntan hacia él. Se decía -siempre las lenguas de doble filo, tan clásica en la copla- que Juanita había tenido algo más que un romance con el torero cordobés, y que la discreción de Rafael de León fue por eso. Creo que no pudo ser porque "Manolete", desde 1943 en que Pastora Imperio le presenta en "Chicote" a la española de un pueblecito de Guadalajara -y no mexicana, como erróneamente siempre se ha dicho- Antoñita Bronchalo Lopesino "Lupe Sino", y hasta su muerte en Linares, no se separó jamás de ella. Por lo cual, si hubo algún romance tuvo que ser en los años 1941-1942.

Aquí, en esta interpretación, junto a "Señorío", es cuando se nota más la voz de contralto de la artista, esa voz gutural pero clara que tanto gustaba al público y muy poco a los críticos musicales de aquellos tiempos. En esta ocasión, si hermosa es la música, la iguala o supera la letra:

Que le pongan un crespón negro a la Mezquita,/ a la torre y sus campanas, a la reja y a la cruz,/ y que vistan negro luto las mocitas/ por la muerte de un torero caballero y andaluz./ De negro todos los cantes/ y las mujeres flamencas con negras batas de cola,/ de luto los maestrantes/ y la moña deslumbrante de la guitarra española.// Capote de grana y oro,/ alegre como una rosa,/ que te abrías ante el toro/ igual que una mariposa./ Capote de valentía/ de su vergüenza torera/ que a su cuerpo te ceñías/ lo mismo que una bandera./ Como reliquia y tesoro/ te llevo en el alma mía,/ capote de grana y oro.// Que le pongan lazo negro a la Giralda/ y a todos los minaretes de la Alhambra de Graná,/ y también a la bandera roja y gualda/ y un silencio en los clarines de la fiesta nacional./ Que lloren los bandoleros/ en los picachos más altos de la sierra cordobesa,/ que llore Madrid entero,/ las majas y los chisperos, los reyes y las princesas.// (Refrán).

Para conocer lo mejor de la obra de Juanita Reina, aparte de las canciones citadas, tendríamos que escuchar básicamente: "Yo soy esa", "Y sin embargo te quiero", "Madrina", "Lola la piconera", "Una cantaora", "Paca mora", "Como dos barquitos", "Carmen de España", "Soltera yo no me quedo", "El el último minuto", "Tengo miedo", "Cinco farolas", "Salomé" y "Dolores la golondrina". De este repertorio reducido, una de las más hermosas canciones es "Y sin embargo te quiero", una zambra con letra de Quintero y Rafael de León y música del maestro Quiroga, que se estrenó en el Teatro Reina Victoria de Madrid el 13 de febrero de 1948 dentro del espectáculo "Solera de España", incluyéndose al año siguiente en la película "Vendaval", dirigida por Juan de Orduña. Ha sido una de las canciones más versionadas, entre otras por la propia Piquer, Rocío Jurado o María José Santiago:

Me lo dijeron mil veces,/ mas yo nunca quise poner atención./ Cuando vinieron los llantos/ ya estabas muy dentro de mi corazón./ Te esperaba hasta muy tarde,/ ningún reproche te hacía;/ lo más que te preguntaba/ era que si me querías./ Y bajo tus besos en la madrugá,/ sin que tú notaras la cruz de mi angustia/ solía cantar:// Te quiero más que a mis ojos,/ te quiero más que a mi vía,/ más que al aire que respiro/ y más que a la madre mía./ Que se me paren los pulsos/ si te dejo de querer,/ que las campanas me doblen/ si te falto alguna vez./ Eres mi vida y mi muerte,/ te lo juro, compañero,/ no debía de quererte,/ no debía de quererte/ y sin embargo te quiero.// Vives con unas y otras/ y na se me importa de mi soledad;/ sabes que tienes un hijo/ y ni el apellido le vienes a dar./ Llorando junto a la cuna/ me dan las claras del día;/ ¡mi niño no tiene padre.../ qué pena de suerte mía!/ Anda, rey de España, vamos a dormir.../ Y, sin darme cuenta, en vez de la nana/ yo le canto así:// (Refrán).

Con letra y música de los mismos autores hay una excelente zambra-canción que escribieron para ella en 1952 y que se estrenó en el espectáculo "Puerto de los amores" en el Teatro Lope de Vega de Sevilla: "Yo soy esa", que se incluyó al año siguiente en la película "Aeropuerto", dirigida por Luis Lucía. Por el tema de la letra, la mujer que se tira a la prostitución, esta canción estuvo prohibida por la censura durante muchos años, a pesar de haber sido cantada en los escenarios y llevada a la gran pantalla, levantándose el veto el año 1967 -Manuel Francisco Reina, dixit-. Es también una de las más hermosas canciones de esta década de los 50:

Yo era luz del alba, espuma del río,/ candelita de oro puesta en un altar;/ yo era muchas cosas que ya se han perdío/ en los arenales de mi voluntad./ Y ahora soy lo mismo que un perro sin amo,/ que ventea el sitio donde va a morir./ Si alguien me pregunta que cómo me llamo,/ me encojo de hombros y contesto así:// Yo soy... esa.../ Esa oscura clavelilla/ que va de esquina en esquina/ volviendo atrás la cabeza./ Lo mismo me llaman Carmen,/ que Lolilla, que Pilar...,/ con lo que quieran llamarme/ me tengo que conformar./ Soy la que no tiene nombre,/ la que a nadie le interesa,/ la perdición de los hombres,/ la que miente cuando besa./ Ya lo sabes..., yo, soy esa...// Un mocito bueno, color de aceituna,/ pudo ser la tabla de mi salvación:/ "Como a ti te quiero no quise a ninguna,/ te ofrezco la rosa de mi corazón."/ Y yo que mintiendo me gano la vía,/ me sentí orgullosa del cariño aquel,/ y para pagarle lo que me quería/ con cuatro palabras lo desengañé:// (Refrán).

Y vamos a terminar por hoy con una alegrísima canción de los mismos autores, inspirada en la obra dramática de Pemán "Cuando las Cortes de Cádiz", que bordaba Juanita Reina en el escenario: "Lola la Piconera" (1951), que incluye en la película del mismo nombre, dirigida por Luis Lucía, estrenada en Bilbao:

Los militares y los paisanos/ llevan mi nombre como bandera./ Y dicen todos los gaditanos:/ Lola, Lolita la Piconera./ Desde Puerta Tierra al barrio La Viña,/ ¡Señores, qué guerra! ¡Ay, Lola, Lolita,/ qué forma esta niña, qué forma esta niña!// ¿Dónde vas tan bonita/ Lola, Lolita la Piconera?/ Que a la vez que va andando/ va derramando la primavera./ A cantar en un tablao/ las espinas de un querer,/ que en la boca le han dejao/ la amargura de la hiel./ Con que viva Andalucía,/ y la pena que se muera,/ lo que vale es la alegría/ y esa copla tan sentía/ que canta Lola,/ Lola, Lolita la Piconera.// A los que sufren el mal de amores/ sin ser ni bruja ni curandera,/ los pone buenos de sus dolores/ Lola, Lolita la Piconera./ Pues tengo yo un cante pa los amoríos/ que curan al amante./ ¡Ay, Lola, Lolita, de pena y de olvido,/ de pena y olvido.// (Refrán).

Fue, sin duda, la gran década de esta gran artista que no paraba de trabajar y de crear nuevos espectáculos de la mano de Antonio Quintero, Rafael de León y el maestro Manuel López-Quiroga. Mañana continuaremos.


(En la fotografía, Juanita Reina)