domingo, 24 de octubre de 2010

SAN RAFAEL, EL GRAN CUSTODIO DE CÓRDOBA


Cuando llega este día, Córdoba se hermosea y se arcangeliza para acercarse a san Rafael, su gran Custodio y patrón extraoficial, ya que nadie se acuerda nunca de sus dos titulares: san Acisclo y santa Victoria. Rafael ganó la batalla a estos dos mártires hermanos y hasta a la copatrona de la ciudad, la Virgen de la Fuensanta. Hasta la misma copla lo canta:

Si dice que es cordobés,
no preguntes por su nombre:
que se llama Rafael.

Rafael está presente en todos los rincones, plazas, calles y patios de Córdoba. Hasta en su puente romano está Rafael presente forjándose en su más antigua iconografía de las manos de Bernabé Gómez del Río, el Rafael más cercano a las miradas, el más humilde, el más a la altura del pueblo y, sin duda, al que los cordobeses profesan mayor y más sencilla veneración uniendo con sus rezos a la gran urbe y al Campo de la Verdad. Un Rafael con una floresta de velas alrededor, y de promesas, y de miles de avemarías por el aire de la ribera... Ante él, siempre recuerda uno la hermosa soleá que le dejase a manera de ofrenda nuestro amigo y poeta, tristemente desaparecido, Joaquín González Estrada:

En la madrugá del puente,
a ver si se atreve el viento
a soplarle las velillas
que a San Rafael le enciendo.

O la no menos bella de Miguel Molina Campuzano:

Por cima el Puente Romano
¡Córdoba de los molinos!
San Rafael custodiándolo.

Desde la torre alberada, desde la más alta espadaña que vigila el antiguo caserío y las morenas carnes de la cercana sierra, el Rafael tallado en piedra de Pedro de Paz observa atento hace más de 350 años el afán de su gente, y dede el Puente Nuevo a la campechana Plaza del Potro, desde Puerta Nueva a la Plaza de Aguayos, desde la antigua estación que venía venir a los pasajeros de todo el orbe, desde la Plaza de la Compañía a los zaguanes de las casas, por la tierra y por el cielo, Rafaeles, Rafaeles...

Rafaeles en el aire,
Rafaeles custodiando
Córdoba de parte a parte.

Rafaeles por plazuelas,
Rafaeles por los patios,
Rafaeles por las calles.

En mil retablos vidriados
que hablan de su señorío,
Rafaeles por la sierra,
Rafaeles por el río.

Rafaeles,
Rafaeles,
Rafaeles...

En un vuelo, añil y oro,
Rafael desde la altura
vigila bien su tesoro.

Córdoba duerme serena
porque Rafael la guarda
en un estuche de almenas.

Y a mi mirada, tan nueva,
arcángeles van y vienen
todos con el mismo nombre:

Rafaeles,
Rafaeles,
Rafaeles...

A todos nuestros blogueros "Rafaeles", cordobeses o no, mi más sincera felicitación.

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