domingo, 24 de octubre de 2010

POR DISTINTOS CAMINOS (32)


Todo es como un nuevo Génesis que se duplica en el espejo del mar.
Nace Mallorca -cual perfil de un recortable- bañada en oros del
Naciente por el cielo y por el agua.
Es, sin duda, el milagro mediterráneo de cada amanecida.

El sol que amanece.
La ciudad que despierta.
Mallorca se agiganta.

Su catedral se esbelta
bañada de naranjas que presagian
un cielo y mar azules
que den color y vida a su silueta.

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