sábado, 25 de septiembre de 2010

VISIONES DE ISLA CRISTINA (19)

VISIÓN DIECINUEVE

En la proa de mi amor tu nombre llevo
porque tu ancla puse en mi costado
al igual que una novia reclina su cabeza
en el pecho de aquel hombre que ama.

En un tiempo me diste lo que necesitaba:
el paisaje, el silencio, la templanza
que pedía a gritos quien como yo se hería
con los nervios saltando en mil puñales.

Agradecerte debo tus visiones serenas,
el agua de tu ría, las olas de tus playas,
la Casa Azul donde dejé mis miedos,

la Lonja del aguardiente fuerte mañanero
junto a los hombres de tu marinería,
el haber sido otro tan sólo con sentirte.

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