martes, 21 de septiembre de 2010

ENTRE COPAS Y COPLAS (20)


Los años, como las olas,
vienen y luego se van,
dejando a las playas solas...
Cada día trae su afán:
que nunca nos falte pan,
vino, humor... y cabriolas.

Joaquín Álvarez Quintero


Veamos qué hacía el "Marqués de las Cabriolas" con los excelentes caldos cordobeses, según la publicidad de la firma Carbonell y Compañía en el año 1943:

Nuestro ilustre Marqués, por las mañanas,
lo mismo que en sus años juveniles,
se toma dos botellas de Moriles
y un plato de aceitunas sevillanas.

Y después de almorzar, con buenas ganas,
que el Moriles despiértales febriles,
tres copas de coñac "Procer", gentiles,
y cuatro más "Tres oros", soberanas.

Sólo resta decir a fuer de honrados,
por si alguno, tal vez, no lo sabía,
que todos los artículos citados

que consume el Marqués día tras día,
son productos que tiene acreditados
la firma Carbonell y Compañía.

Del mismo año es este anuncio de la firma jerezana Bobadilla y Compañía, aunque en esta ocasión quien da fe de los productos es el secretario de la entidad:

Nuestro nuevo Secretario,
el Conde de la Natilla,
es un hombre extraordinario,
pues se perfuma a diario
con vinos de Bobadilla.

Vinos selectos, de historia,
que hacen que el Conde declare:
-Con la "Hiniesta" y el "Victoria"
se va derecho a la gloria...
¡Pruebe y compare!

Para cuando se tienen males, esto es lo que nos recomendaba la Peña: los productos que ofrece la firma Terry:

Si sientes trastornos, fatiga, pereza,
si te aqueja un fuerte dolor de cabeza,
no dudes, "pescastes" un extraordinario
catarro: la cosa no tiene importancia;
bebe, con constancia, "Coñac Centenario".

Si la tos te irrita, si te hace sufrir,
no dormir de noche, ni dejar dormir,
si no te la curan pastillas ni ungüentos,
no te desesperes, que tu mal se quita
con una copita de "Mil Novecientos".

Si una fuerte fiebre te agota y domina,
sin hacer efecto la penicilina,
deja los potingues, no seas majadero;
si ahuyentar pretendes la tuberculosis,
toma buena dosis de "Terry Primero".

Para todo había su publicidad creativa, cachonda y humorística. Veamos qué dicen de un célebre vermut de La Palma del Condado:

A la mar, marea,
y al enfermo "cardo"...
Y al aperitivo, mare de mi arma,
el "Vermut Pichardo".

De la célebre, y aún muy actual, ginebra malagueña, tenemos un ejemplo publicitario que no tiene desperdicio:

Desde la Ceca a la Meca,
nada tan extraordinario
como la ginebra seca
que fabrica Casa Larios.

La manzanilla sanluqueña de Antonio Barbadillo tampoco podía faltar con su publicidad en ninguna de las citas anuales, dando caché a su marca "Solear". En el año 1943, ya se anunciaba así:

El que diga que le dio
una juerga por llorar,
es que no se emborrachó
con el vino Solear.

Que es vino para alegría
y no para entristecer;
desborda la fantasía
del que lo suele beber.

Siente a la vez que lo toma
-al calor de sus vapores
y el perfume de su aroma-
que son las cosas mejores.

Que todo es luz y color
y ansia de vida en los seres
y tienen mayor fulgor
los ojos de las mujeres.

Por eso si algún gachó,
borracho, se ve llorar,
es que no se emborrachó
de alegría ¡¡¡Solear!!!,
como me emboracho yo.

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