jueves, 24 de junio de 2010

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: 1936-1950 (38)


El año 1990, Juanita Reina fue la gran protagonista de la gala del XXX Festival Nacional del Cante de las Minas de La Unión, y recuerdo una maravillosa anécdota que tuve la suerte de vivir y de la que ella fue indudable protagonista. Mi querido y desaparecido amigo Asensio Sáez, una de las almas del Festival, delicado pintor y sublime escritor y poeta, sabiendo de la amistad que yo tenía con "Caracolillo" y con Juana quiso conocerla en persona, aunque era un gran admirador de ella desde toda la vida. Antes de comenzar su actuación, me dirigí con él detrás del escenario donde, para tales ocasiones, había unos cuartitos a modo de camerinos, sin puertas y sólo con unas cortinas. Su interior, totalmente blanqueado, tenía en su frontal un espejo y una pequeña mesa, y en un lateral una barra para colgar el vestuario. Llegamos allí y Federico hacía guardia ante la cortinilla para la salvaguardia de la intimidad de su mujer. Le presenté a Asensio, que estaba encantado de conocerlo, y Federico entró solo para saber qué disponibilidad tenía Juanita de atendernos. Salió rápido y con la misma rapidez nos llamó para que, en silencio, contemplásemos la escena. Descorrió un poco y suavemente la cortinilla y la imagen que encontramos fue la siguiente: en la mesa, presidida por un cuadro de la Virgen de la Macarena, muchas estampas de otras devociones sevillanas y una vela a manera de devota lamparilla. Ella, vestida ya para la gala, de espaldas a nosotros, de rodillas, apoyada en el respaldar de una silla y rezando con un rosario entre las manos. Su marido seguro que estaría acostumbrado a esa misma imagen por todos los camerinos del mundo. Nosotros, no. Asensio no paraba de decir que era una imagen surrealista, maravillosa, encantadora, única, impensable... Yo me quedé sin palabras. Una reina del escenario y con el miedo de la responsabilidad metido en el cuerpo...

Esperamos un rato hablando con Federico y, cuando salió Juanita, a mi amigo Asensio era como si se le hubiese aparecido en ese momento la propia Macarena. Me besó, le presenté a mi amigo diciéndole quién era y que gracias a él el Festival de la Unión permanecía vivo, lo besó también y, enamorada del maravilloso marco en el que iba a actuar, le dijo: -Estoy "aluciná", "aluciná" con este maravilloso local. Cuidadlo como todos los sevillanos cuidamos a la Giralda. (El antiguo mercado de La Unión (1901) es un maravilloso y amplio espacio de piedra con cúpula y estructura de hierro, al estilo modernista francés que instauró Eiffel, obra del arquitecto catalán Víctor Beltrí Roquetas, y que estuvo en activo con su función primitiva hasta 1978.)

Juanita reina estuvo aquella noche soberbia, como siempre, mejor que siempre, porque los años no pasan en balde para la voz, pero aún menos para la experiencia. Fue una noche memorable. Pero mejor que lo diga el propio Asensio Sáez en la segunda parte del libro "Crónicas del Festival Nacional del Cante de las Minas. 1961-1992.": No es para contarlo el éxito que en La Unión obtiene Juanita Reina, reina en verdad de la copla. Pero ¿qué es Juanita Reina sino el nombre que, junto al de Concha Piquer, abre y cierra la historia de la canción española? Decir Juanita Reina es decir, claro está, "Francisco Alegre". "Dolores la golondrina", "Lola la Piconera", "Candelas la de las minas", "Paca mora", "Cinco farolas", "Yo soy esa"... Quizás el éxito de la Reina radique en la entrega total a su arte. En su camerino, frente a la luna gigante que la duplica en su azogue como un óleo de Alfonso Grosso, Juanita se lo ha dicho a Antonio Arco, que, al día siguiente, le dedica toda una plana en "La verdad": -Yo procuro dejar a la gente contenta y me entrego a mi público sin reservas de ninguna clase. Casi dos horas de actuación, copla tras copla, éxito tras éxito, bajo la lluvia de los claveles y los piropos: "¡Guapa, guapa, guapa!", tres veces seguidas, como al paso de una Virgen sevillana. Al final, las flores inundan el escenario: ramos, cestas, estuches de orquídeas... Se diría que la artista inicia su mutis definitivo; sin embargo, regala una nueva canción, y otra, y otra más. Arrecian los ditirambos. Parece que se va y no se va. Por fin, Juanita Reina se despide definitivamente y se marcha a bordo de su apellido, señorona y gentil, como lo que es: una "reina" verdadera.

¡Qué gran noche pasé sentado junto a Asensio Sáez, tan enamorado como yo de la artista de mi tierra! Decía él que una de las canciones mejores de Juanita era "Dolores la golondrina", y es verdad. Aunque la estrenó un año antes Lola Flores en Méjico, Juanita fue la primera que la grabó en 1961, y todos los aficionados se la atribuyen a su repertorio porque hizo una versión hermosísima a su imagen y semejanza. Fueron los mismos: Quintero,León y Quiroga, los autores de este éxito:

Dolores la Golondrina/ lloraba por las esquinas/ en la turbia madrugá;/ por mor de los negros celos,/ sabiendo que te camelo,/ me tienes desempará./ Y quién te manda ser tan celosa,/ dice por chuflas el ruiseñor,/ con esa cara que es una rosa,/ yo no tendría ningún temor./ Bajo la luz mortecina/ que desgranaba un farol,/ cantaba la Golondrina.// De qué me vale tener los clisos,/ sentrañas mías, como luceros,/ de qué me sirven mis negros rizos/ si me maltratas como un negrero./ Martirio, rejas, cordeles,/ no tienen comparación/ con tanto como me duele/ de celos el corazón./ Veneno que tú me dieras,/ tomara de medicina/ viviendo de esta manera/ la muerte es el bien que espera./ Dolores, ay, mi Dolores,/ Dolores la Golondrina.// Dolores la Golondrina,/ se ha vuelto una rosa fina,/ orgullosa y perfumá.../ Por mor de los negros celos,/ tendió el ruiseñor el vuelo/ y verlo no quiso más./ Y en las tinieblas del aguardiente,/ igual que un loco pronto se hundió;/ noche tras noche lo ve la gente/ hablando a solas con su dolor./ Y en medio de su neblina,/ bajo la luz de un farol,/ lloraba la Golondrina.// De qué me vale quererte tanto/ si ya, serrano, no estás conmigo;/ igual me acuesto que me levanto,/ pues estos celos son mi castigo./ Martillos, clavos, puñales,/ no tienen comparación/ con esta ducas mortales/ que muerden mi corazón./ Me acosan como a la fiera/ tus clisos por las esquinas.../ Quisiera, cuando me muera,/ tenerte a mi cabecera.../ Dolores, la Golondrina.

Unos años antes, en 1957, y también de los mismos autores, es la canción "Madrina", que Juanita Reina desde entonces siempre tenía que llevar en su repertorio porque se la pedían en todas partes desde su estreno. En ella, Juanita no sólo se volcaba como cantaora sino como actriz, viviendo cada verso de la copla. El argumento: una condesa que apoya la carrera de un maletilla y se enamora de él, y cuando éste llega a torero se enamora de otra. Nada de otro mundo en el universo de las canciones, pero que cuando se une con una gran música produce el efecto deseado:

Rondabas por mi dehesa/ y un día dijiste llegando a mi altura:/ -Su buen corazón, condesa,/ hará que en el toro yo llegue a figura./ Y ordené a mis mayorales,/ conmovida por tu voz:/ -Apartarle dos erales/ que a éste lo apadrino yo./ Subiste a los carteles/ en un momento.../ los brillos de tus caireles/ son mi tormento.// Madrina,/ por fuera jardín de rosas/ por dentro zarzal de espinas./ Madrina,/ mi pena es de dolorosa/ mas nadie me la adivina./ No sabes de mi amargura, pues tu locura/ sólo es el toro/ y a solas me bebo el llanto, de tanto y tanto/ como te adoro./ Madrina.../ Madrina sin un lucero,/ Madrina sin un te quiero.../ la gente no se imagina/ que el hombre de mi corazón/ me llame sólo Madrina.// Por culpa de una sonrisa/ que echaste a unos ojos que había en barrera,/ un toro de mi divisa/ manchó de amapolas tu estampa torera./ Si se salva, Padre mío,/ en silencio seguiré;/ en tus manos lo confío/ que eres el del Gran Poder./ De nuevo por las arenas/ vistes de luces;/ y yo mi caudal de penas/ lloro entre cruces.// (Refrán).

Para cumplir un poco con mi devoción al humor, veamos la parodia que de esta canción hizo el inimitable Emilio El Moro:

Andando un día descalzo/ con cuatro tachuelas clavás en los talones,/ un toro de mi divisa/ le dio tres cornás y patás en los riñones./ Y ordené a mis mayorales/ envolverlo en algodón,/ que cuando se ponga bueno/ a éste lo apadrino yo./ Lo puse a pegar carteles y en un momento/ empapeló la fachá del ayuntamiento.// Padrino,/ por fuera cara de bueno,/ por dentro era un asesino./ Padrino,/ mi cara es un pie descalzo,/ no como más que pepinos./ No saben de mi amargura/ pues tus promesas fueron de modo/ que llevo ya veinte años/ que desde lejos no veo a los toros./ Padrino,/ padrino sin un "te quiero",/, padrino sin un puchero./ La gente no se imagina/ que el pobre de este matador/ no coma más que aspirinas.// Por culpa de las cenizas/ de un cigarro puro que había en barreras,/ el cuello de la camisa le ardió/ y el berrío se escuchó en Utrera./ Y entre el miedo que tenía/ y el doló y la quemazón,/ como una moto corría/ hasta que llegó a Gijón./ De nuevo por las arenas sin ser torero,/ y ya no viste de luces, va de bombero.// Padrino,/ sólo tengo en mi tripita/ mucha molestia y ruido./ De papas yo me comía/ una cosecha y un poco más,/ y de carne, qué alegría/ coger una vaca pá merendar./ Padrino,/ padrino sin un "te quiero",/ padrino, te metan fuego./ La gente no se imagina/ que el pobre de este matador/ hacia la muerte camina.

Corrían los años, corrían los éxitos unos tras otros, pero Juanita Reina, cercana a la linde de los 40 años, seguía siendo soltera y sin tener un amor a la vista, dando cábalas del por qué a toda la Sevilla marujona. Unos decían que la culpa la tenía el padre, don Miguel, que no la dejaba ni a sol ni a sombra y que se estaba quedando con todo el dinero, otros que ella era muy religiosa, y los más pensaban que aún no le había llegado el amor de su vida. Pero, un buen día de 1963 Juanita da la sorpresa a todos sus devotos y dice que está en relaciones con un bailaor gaditano-trianero ocho años más joven que ella, Federido Casado Algrenti "Caracolillo". En clara connivencia con Rafael de León, estrena esta copla alusiva en el Teatro San Fernando de Sevilla en 1963 dentro de su espectáculo "Señorío", que después grabó en 1965. El 15 de julio de 1964, contraen matrimonio ante la Virgen de la Macarena, oficiando la ceremonia el Cardenal-Arzobispo de Sevilla José María Bueno Monreal:

Yo me puse en relaciones/ con un mocito de Badajoz/ y tronaban los cañones/ del laberinto que se formó./ Que si el novio es un pelmazo,/ que si la niña no vale ná,/ y amasaban los guantazos/ los panaderos en Alcalá./ Y yo a lo mío,/ sin distraerme,/ que al camarón se lo lleva el río/ cuando se duerme.// Soltera yo no me quedo;/ mandarme ya los regalos;/ lo mismo da un camafeo/ que dos cucharas de palo./ Tendrían las cotorronas/ a gala, gala y satisfación/ si vieran a mi persona/ sentada, tada, en el poyetón./ Igual que Sansón acaba/ con todos los filisteos,/ por más que me pongan trabas,/ por más que me pongan trabas,/ soltera yo no me quedo.// A mi Pepe en estas luchas/ le dispararon un alcaucil/ y corgá de una garrucha/ quisieran muchas tenerme a mí./ Rodeá de bayonetas/ voy por las calles con mi José./ Y me llueven las macetas:/ "¡Pa ti la rosa!" "¡Pa ti el clavel!"./ Y yo p'adelante,/ queriendo a mi Pepe;/ que en las batallas si no hay aguante/ te dan julepe.// Soltera yo no me quedo/ y voy a gastar en membrillo/ tres mil duros amadeos/ que tengo bajo un ladrillo,/ Tendrían las cotorronas/ a gala, gala y satisfación/ si vieran a mi persona/ sentada, tada, en el poyetón./ Igual que Sansón acaba/ con todos los filisteos,/ por más que me pongan trabas,/ por más que me pongan trabas,/ soltera yo no me quedo.// Ya la cosa va de buenas,/ ya me critican hasta el ajuar./ "Moselina y bien morena/ las sabanillas y la almohá."/ "No es lo propio de una dama,/ tener foñizcos en el colchón."/ "Perindolas en la cama/ y una asalea de quita y pon."/ ¡Qué tole, tole!/ ¡Vaya un jolgorio!/ Mas yo adelante con los faroles/ de mi casorio.// Soltera yo no me quedo,/ y luego la parejita/ nos vamos a ir en trineo/ igual que los moscovitas./ Tendrían las cotorronas/ a gala, gala y satisfación/ si vieran a mi persona/ sentada, tada, en el poyetón./ Igual que Sansón acaba/ con todos los filisteos,/ por más que me pongan trabas,/ por más que me pongan trabas,/ soltera yo no me quedo.

La versión ya más en serio que le escribiese Rafael de León en 1971, la dejaremos para mañana.


(En la fotografía, composición de Juanita Reina con "Caracolillo")

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