miércoles, 26 de mayo de 2010

DESDE MI TORRE: EL ESPECTÁCULO DE UN PARLAMENTARIO

Aquí, donde apenas si nos sabemos los nombres de tantos y tantos como tuvieron el ojo de halcón para acercarse al poder, dificil es adivinar cómo son sus caras (la mayoría, muy duras), porque, salvo excepciones, siempre están ocultos en esa maraña en la que habitan tantos, y tan pocos, por no decir ninguno, son los que la dan en beneficio de los ciudadanos.

Pues bien, este señor que aparece aquí, este almeriense parlamentario andaluz del PSOE, se llama Martín Soler Márquez. Quería haber puesto la fotografía de los padres de Marta, pero he preferido poner la de este señor para que todos los españoles lo conozcan, para que todos los andaluces sepan de memoria quién es, para que un pueblo tan sufrido como el nuestro observe atento a este político que, si tuviese vergüenza, hubiese abandonado la política para toda su vida, y si tuviese valentía el presidente Griñán lo hubiese echado a patadas de un parlamento en el que reprochó a los padres de dos niñas asesinadas: Mari Luz y Marta, su presencia como oyentes en la tribuna de invitados, diciéndoles que "deberían quedarse en casa y no dar el espectáculo".

Entiendo que el espectáculo es el de este parlamentario que con su ejemplo negativo está dando a entender qué clase de políticos tenemos: insolentes y soberbios, groseros y desarraigados de la clase popular. Bastante tienen ellos con cuidar el pesebre, de mentir a todos intentando convencernos de que la única salida posible a todos los males es "su" partido. Mientras, estos padres han tenido que soportar el calvario de la muerte de sus hijas, y siguen soportándolo con expresiones como las de este señor que se dice "socialista". Estos padres han perdido a sus seres más queridos, uno por negligencia judicial, y Antonio del Castillo no encuentra a su hija por una investigación que se ha demostrado totalmente incorrecta desde sus inicios. Y encima, por si fuese poco el dolor, por no pertenecer al partido "único" son molestos para este impresentable señor que ni siquiera ha ofrecido por su insulto público una disculpa a la familia.

Pues ahí lo tienen, tan alegre, tan campante, tan bien vestido, alumbrado por las banderas que representan a nuestro país, a nuestra región y a Europa. Fíjense bien en su cara, en su rostro "humanísimo". No lo olviden de las retinas y, a la vuelta de la esquina, vótenlo otra vez, no sólo para que vuelva a reírse de nosotros, sino para que se mofe de nuevo de unos ciudadanos que han sufrido y siguen sufriendo en sus carnes la peor de las desgracias posibles.

(Fotografía de Wikipedia)

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